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¿Cómo iniciar en la lectura a niños y adolescentes?

Redacción

Ante las vacaciones, los adultos interesados en fomentar el gusto por leer a los más chicos de la casa pueden aplicar herramientas sutiles, pacientes y divertidas que faciliten el proceso de acercamiento a esta actividad placentera.

Lo principal a considerar, si se quiere formar una nueva generación de lectores, es dar el ejemplo.

"Debemos ser lectores", dice Susana Ruiz, promotora de literatura infantil y juvenil. "El contagio del gusto por la lectura es mejor si es de manera natural".

La editora de la revista Navegantes menciona que los padres de familia deben procurar un espacio en casa que garantice el acceso libre de los menores a libros informativos y literarios que vayan de acuerdo con su edad.
Para Beatriz Helena Robledo, investigadora especializada en el campo de la literatura infantil y juvenil, es indispensable que el niño o adolescente asocie el acto de leer con una experiencia grata y una sensación de bienestar.

Esto se logra cuando el adulto acompaña al menor mientras lee y asiste con él a encuentros literarios, clubes, tertulias, bibliotecas, librerías y demás espacios relacionados con esta cultura. 

"Le está mostrando desde la experiencia y no desde el discurso", explica Robledo.

"Pensamos que como el niño ya sabe leer puede continuar haciéndolo solo, pero siguen necesitando y queriendo esa compañía, incluso en la adolescencia".

Ruiz, catedrática de Letras Hispánicas en el Tec de Monterrey recomienda que sea acondicionada una sala de lecturas en el hogar, un tipo de "habitación propia" para el menor.

Según sugiere, la promoción de lectura puede iniciar desde los 5 meses de edad, con libros de tela.

"Hay que hacer que los libros sean parte del ambiente natural de la casa, que haya en ella estímulos adecuados", indica.

 

Tiempo de descanso

Uno de los errores frecuentes que se cometen en las escuelas públicas y privadas del País es mostrar a la lectura como una obligación en la educación escolar.

Se trata de una equivocación que también repiten los padres de familia en casa.

"Ya perdí la cuenta de las personas que dicen que les obligaron a leer tal libro en la primaria y secundaria y que, de ahí, perdieron el gusto", cuenta Ruiz, miembro de Biblionautas, asociación dedicada a promover la literatura. 

La profesora pidió presentar libros que sean de interés a niños y adolescentes, acordes con su edad y experiencia lectora.

"Es un acercamiento bastante difícil, cuando en la secundaria les dan a leer 'El Quijote' o 'El Mío Cid' ", señala. 

Un mal enfoque sobre la lectura puede generar repelús a este hábito artístico entre niños y adolescentes, destaca Robledo, quien también funge como colaboradora de Conarte.

"La obligatoriedad termina siendo muy perjudicial para el crecimiento como lector", refiere.

Respeta sus temas

Otra falla durante el proceso es subestimar a los menores por sus temas de interés, coincidieron ambas especialistas.

"No hay que negarles a los niños lo que van escogiendo, sino que debe haber una combinación entre lo que ellos les atrae y lo que le estamos ofreciendo", dice Robledo. "Es una negociación".

Ruiz considera que sagas literarias como "Harry Potter", "Los juegos del hambre" y "Crepúsculo" facilitan el acercamiento a textos más complejos.

"Si se empieza con alguno de estos libros, el adulto puede guiar a los menores a lecturas más estéticas, más complejas y mejor escritas, a partir de lo que ya se leyó", aconseja.

Las expertas en literatura infantil y juvenil comentaron que la lectura, como una experiencia lúdica y gratificante, nunca causa rechazo entre los niños y adolescentes. 

Lo que les causa disgusto es que les obliguen a leer y, además, les pidan cuentas sobre lo leído, lo que va en contra del objetivo esencial de la lectura: que sea por placer.

Agencia Reforma