JUCHITÁN, Oaxaca.- En la comunidad de La Ventosa, en el municipio de Juchitán, han sabido hacer magia en la preparación del queso Oaxaca o de hebra, como suelen llamarlo en otros lugares del país.
A través de los años, Mireya Bautista y su familia han logrado mantener la producción del quesillo con su método artesanal, una fórmula que heredó de su padre, que le ha permitido mejorar el producto conforme pasan los años y que le ha servido para el sustento de tres generaciones, laborando como un solo equipo.
Provenientes del estado de Puebla, esta familia se trasladó hasta esta comunidad zapoteca, buscando abrir un nuevo mercado, pues en aquella entidad, cada vez había más productores que se dedicaban al mismo negocio y sus ventas se vieron disminuidas.
“Yo en este negocio tengo toda la vida, ya que mi papá nos heredó este arte de elaborar quesillo; yo estoy aquí desde que tenía 15 años de edad…Si claro hay dificultades para comercializarlo porque en un inicio estábamos en Puebla, debido al crecimiento de que hay más productores nosotros tuvimos que salir de ahí y buscar esta zona del Istmo, donde también se consume bastante quesillo”, señaló Mireya Bautista Bonilla.
Reveló que todos los días, las actividades comienzan a las 6 de la mañana, y no tienen una hora para culminar pues son las condiciones del clima las que definen la hora de para las labores, donde a veces llegan a procesar hasta mil litros de leche al día.
“Después de ponerle el cuajo a la leche hay que esperar un tiempo para que esté en su punto y cuando hace frío, el proceso es más tardado”.
Indicó que el producto lo venden en su mayoría en Salina Cruz, Juchitán y Matías Romero, pero también hacen envíos a Monterrey, Tijuana y Cancún. La temporada alta de la producción del quesillo es de noviembre a enero; mientras que la temporada baja, es de abril a julio.