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Muestran en el Istmo devoción por Santo Domingo

La fiesta patronal se realizará el 4 de agosto.
Foto(s): Cortesía
Ángel Mendoza

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Los feligreses de la iglesia católica rendirán devoción a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden dominica en la región del Istmo. 

Santo Domingo Guzmán es considerado desde el siglo XVI, por los devotos católicos, como patrono de Tehuantepec, su nombramiento lo debe a fray Bartolomé de las Casas.  

La celebración patronal es el 4 de agosto, sin embargo, la comunidad religiosa empieza el festejo el 31 de julio con el tradicional “Xibeu”, un paseo por las principales calles del primer cuadro de la ciudad de Tehuantepec que anuncia el inicio de la festividad.

Una semana antes de concluir el mes de julio se lleva a cabo un rosario, pues la población católica cree que él fue quien propagó la devoción a la virgen María.

Durante estas fechas la iglesia donde está la imagen religiosa es adornada y participan los grupos parroquiales en coordinación con los mayordomos, que como hace más de 20 años es el presidente municipal en función. 

El historiador local Mario Mecott afirma que el 4 de agosto es la misa en honor al santo patrón, y por lo regular se realiza el mediodía. Al terminar la celebración litúrgica se pasea al santo en procesión por las principales calles de la cabecera municipal.

Los feligreses tienen fe en Santo Domingo de Guzmán y muchos llegan a la iglesia a pedirle protección por la familia, iluminación para los gobiernos, paz y progreso los unos a los otros.

Previo a la misa se repican las campanas de la iglesia para invitar al pueblo y poblaciones vecinas a unirse al festejo. 

Desde la antigüedad, la ciudad de Tehuantepec es el municipio más importante del Istmo, es cuna donde floreció la cultura zapoteca y de su rey Cosijoeza, cimientos que dieron origen a otras culturas y paso de la orden dominica, por el que hoy se recuerda. 

Santo Domingo de Guzmán, fue un teólogo español y fundador de la orden religiosa católica de los dominicos, nació en 1170 en Caleruega (Burgos), y murió en Bolonia el seis de agosto de 1221 en el norte de Italia.  A 13 años de su muerte, el Sumo Pontífice de aquella época lo declara santo al proclamar el decreto de su canonización.