Tehuantepec, Oax.- Uno de los espacios emblemáticos de la cultura zapoteca, el cerro del Jaguar o el Tigre, de donde toma el nombre Tehuantepec del náhuatl Tecuani-tepetl “Cerro de las Fieras” se encuentra descuidado. El lugar está ubicado entre los límites de Tehuantepec y San Blas Atempa; la complejidad del terreno hace un poco difícil su acceso.
A diferencia de otras civilizaciones mesoamericanas, poco se sabe sobre el origen de nuestra cultura, los zapotecas no tenían ninguna tradición o leyenda sobre su migración. Según documentan los primeros escritos indigenistas, ellos creían nacer directamente de las rocas, árboles y de jaguares.
El Cerro del Jaguar es el que da el nombre toponímico de la ciudad: Tehuantepec (Tecuanitépetl), en cuya cima se aprecia la extensa planicie de la civilización zapoteca y gran parte de la región del Istmo.
“En los tiempos de Guisi´i, el valle de Tehuantepec estaba poblado de jaguares, que tenían su asentamiento en las laderas y en la cima del cerro más alto, en el Dáani guié bédxe”.
El historiador Mari Mecott Francisco escribió en “¡ay Nana! ¿Qué pasó?” una de sus aportaciones literarias que narra que a lo alto del cerro se ven muchas piedras gigantes alineadas. Cuenta la leyenda que el lugar estaba atestado de tigres que ponían en riesgo la integridad de los zapotecas.
Los pobladores consultaron a un brujo Huave, quien hizo salir del mar una enorme tortuga para devorar a los felinos, estos al ver al enorme galápago quedaron inmóviles. Pero como la población también se espantó, el brujo convirtió también en piedra a la tortuga.
El cineasta de Tehuantepec Juan Pablo Villalobos propone el rescate del emblemático Cerro del Jaguar con fin de impulsar el turismo de la zona, dijo Teodomiro Bolaños, gestor comunitario. El lugar se encuentra descuidado, pero si el proyecto es aceptado, se daría vida al lugar, expresó.