TEHUANTEPEC, Oaxaca.- A pocos días de iniciar las tradicionales y concurridas posadas, las piñatas empiezan a adornar las casas, comercios y espacios públicos, un distintivo que da color y llena de alegría las fiestas de diciembre.
La tradición de elaborar piñatas empezó siete años atrás, como un pasatiempo para recrear su mente; hoy, se ha convertido para Elida Rojas en un medio para obtener un ingreso para el sustento familiar.
Elida, asegura que combina la pasión por el futbol con la elaboración de piñatas, llevando alegría a los hogares con sus diversas creaciones. Entre las más representativas de esta temporada destacan las de siete picos en sus diversas presentaciones y tamaños.
Las piñatas están cargadas de simbolismo. Los colores vistosos representan los placeres superfluos, mientras que los siete picos simbolizan los siete pecados capitales que son destruidos con la ayuda de un palo.
Aunque tiene poco tiempo de haber entrado al comercio de las piñatas, Elida ya es muy conocida en el fraccionamiento donde vive, sus manos dan vida y moldean sueños mediante vistosos diseños llenos de color.
Dice que diciembre es el mes más creativo para ella, pero también el de más trabajo, y sin lugar a duda, con más ventas en comparación a meses anteriores.
Comenta que en diciembre se mantiene día y noche ocupada creando piñatas, pues es cuando llega a vender alrededor de 200 piezas grandes, y unas 150 de las pequeñas, pero esto solo es el fin de año, los otros meses son un poco flojos.
Hay piñatas para todos los gustos y cualquier bolsillo, los precios van desde los 250 pesos las más caras, ya que son con diseños que el cliente pide, las tradicionales, y las pequeñas llamados aguinaldos que se utilizan para las posadas y de adorno dentro de los hogares.
El 24 de diciembre es cuando vende más, dado que la gente acostumbra celebrar la navidad rompiendo piñatas, sobre todo en las reuniones familiares donde los niños no deben faltar.
Las piñatas tienen mayor demanda en las celebraciones populares conocidas como las “posadas”, que se festejan durante los nueve días previos a la Nochebuena y recrean según la tradición de la iglesia católica la búsqueda de cobijo que hicieron José y María antes de dar a luz al Niño Jesús el 25 de diciembre.