JUCHITÁN, Oaxaca.- El biguie’ o biyé, es una de las pocas tradiciones prehispánicas que los juchitecos aún conservan intacta en los días del Xandú, ofrenda que se utilizaba para recibir a sus muertos.
El biguie’, según los historiadores de la cultura zapoteca, está relacionado con el calendario religioso de los zapotecos que constaba de 260 días. Además de que significa pilar, tiempo, periodo.
Se representa con un cuadro hecho con carrizo u otate al que se le llama beedxe’ (jaguar o tigre).
Sobre este armazón se trazan rasgos geométricos y se tapiza con flores de cordoncillo, cempasúchil y cresta de gallo en la parte superior, justo donde se localiza una cruz llamada ique beedxe' (cabeza de jaguar).
El biye' se cuelga en el centro de la vivienda, es la representación de la puerta de los muertos.
Aunque en realidad simboliza la tierra, las cuatro esquinas del universo, los cuatro jaguares que cargan al mundo.
Para el escritor Víctor Terán, el Xandú es una de las tradiciones más arraigada entre los zapotecas y que, un poco modificada, continúa presente.
Para él, la ceremonia es anterior a la llegada de los españoles y se conmemoraba entre los nahuas en el noveno mes del calendario solar mexicano. Iniciaba en agosto y se celebraba durante todo el mes.
“Entre los binnizá (zapotecas), según Francisco de Burgoa, se celebraba en el duodécimo de su cómputo, de diez y ocho meses que dan al año empezando de doce de marzo”.
La que actualmente se celebra en Juchitán es una mezcla de las religiones prehispánicas y la católica, dado que para los cristianos esta festividad comienza el 1 de noviembre, conocida como Todos los Santos, y termina el día siguiente, 2, día de los Fieles Difuntos o Día de Muertos.
"De aquí el vocablo Xandu’, que es un hispanismo en el idioma zapoteco, que significa Santo o Todos los Santos”, explicó el poeta bilingüe.