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Familias tehuanas ya preparan a sus "viejos"

Foto(s): Cortesía
Ángel Mendoza

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- A unos días de finalizar el 2024 y recibir al  2025, empiezan a verse en las azoteas, los patios o en cualquier parte de una vivienda, el popular "viejo", los monigotes que se rellenan con aserrín, hojas secas, paja y "cuetitos"  para despedir al año.

La “quema del viejo” es una tradición que aún se conserva en diversos municipios del Istmo y en gran parte de las regiones del sur de México, cada uno de formas muy variadas y llenos de simbolismo.

En Tehuantepec, escribe Daniel Chicatti en “Tehuantepec, ayer y hoy” se observa desde muy temprano a los adolescentes pasear a un viejo o monigote elaborado con ropa vieja de la familia, relleno de hojas o paja u otro material ligero que sea fácil de quemarse.

Entre música de maracas, guitarra o cualquier instrumento musical o improvisado para acompañar al grupo se pasea al viejo.

En Tehuantepec será común ver en las calles de las ciudades la venta de los llamados “años viejo”, muñecos confeccionados con prendas de vestir viejas, y rellenos de papel y petardos. 

La familia Ruiz acostumbra todos los años despedir el año “quemando” todo lo negativo que vivió durante los 365 días. Este es un ritual de renovación para dar la bienvenida al año que inicia. 

Historiadores señalan que el origen de esta tradición surge en los Tuxtlas y la Cuenca del Papaloapan en Veracruz, y con el paso del tiempo se va extendiendo con algunas variantes, a otros estados como Oaxaca, Chiapas, Yucatán y Tabasco.

A pesar de la tradición de la “quema del viejo” surge en el sur del país, los pueblos son quienes no dejan morir esta costumbre, pues en las ciudades, ya no es común realizarlas, sobre todo, con las generaciones actuales.