Dentro de casa, los gatos hacen su hábitat lo más cómodo posible, pero quizá demasiado confortable pueda resultar peligroso a largo plazo.
Según la médico veterinario zootecnista Betsy Mendo, coordinadora del Hospital de Pequeñas Especies del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, la diabetes felina o diabetes mellitus es una enfermedad común en los gatos.
Éste se presenta sobre todo en los ejemplares de más de seis años, siendo los gatos machos los más proclives a padecerla.
"Se dice que una predisposición a esta enfermedad son los gatos que tienen sobrepeso u obesidad", explica la especialista.
Existen dos tipos de diabetes en los gatos: la que es insulinodependiente y la que no.
La diabetes tipo uno, insulinodependiente, es un tipo de enfermedad autoinmune, lo que implica que el páncreas, el órgano que genera la insulina, no funciona, este es el padecimiento más frecuente en gatos sedentarios, que no tienen actividad física frecuente.
La no insulinodependiente se debe a que puede haber una resistencia de parte del organismo de la mascota a incorporar la insulina, una hormona encargada de introducir la glucosa de la sangre al hígado para que pueda utilizarse como energía, al fallar, provoca que esta azúcar se vaya en exceso al torrente sanguíneo.
"Recomendamos regularmente, para prevenir la enfermedad, no sólo tener una dieta balanceada, sino tener actividad física constante y estar alerta a los síntomas visibles: la pérdida súbita de peso, la polifagia, es decir el consumo excesivo de alimentos, el pelo reseco y que se cae con facilidad, mal aliento, aumento en la frecuencia de orinas y el aumento de consumo de agua", advierte Mendo.
Debilidad, vómito, deshidratación y pérdida de apetito pueden ser señales de esta enfermedad, pero siempre hay que acudir al médico ante la duda.
Para hacer un diagnóstico, el veterinario debe pedirte exámenes de laboratorio: química sanguínea, examen general de orina, biometría hemática y una prueba de determinación de fluctuosamina, la fluctuosamina elevada indica que la mascota padece diabetes.
La glucosa en la sangre también puede ser una consecuencia del padecimiento de estrés, los gatos pueden desarrollarlo por un evento traumático y no padecer diabetes necesariamente. Para tener un diagnostico seguro la glucosa debe encontrarse en la orina.
TRATAMIENTOUna vez que tu gatito haya sido diagnosticado con diabetes es necesario que los veterinarios le hagan una curva de glucosa, es decir, un registro de los niveles de glucosa que tiene un gato durante el día para comenzar a establecer nuevos horarios de alimento y ejercicio.
Si es una diabetes tipo dos, los niveles de glucosa se pueden regular con dieta y ejercicio.
En un caso más severo se debe implementar un protocolo de insulina -como en los humanos- recibir inyecciones de la hormona sintetizada para recuperar la insulina.
Es importante la alimentación en estos casos así como el enriquecimiento ambiental, juguetes y estructuras en vertical en casa para facilitar el ejercicio constante que puede hacer la diferencia.