JUCHITÁN, Oaxaca.- Los migrantes que cruzan nuestro país no sólo mueren en las estaciones migratorias del Instituto Nacional de Migración (INAMI), como el caso de alrededor de 40 personas fallecidas en Ciudad Juárez, o asfixiados, ahogados y asesinados por bandas delincuenciales, también mueren en las cárceles municipales, como en el caso de este municipio.
Motivo de la detenciónFue un 20 noviembre del año pasado cuando un ciudadano senegalés de nombre Dieng M. L., fue reportado a las autoridades por los maestros del desfile por el aniversario de la Revolución, por molestar a los jóvenes marchistas, a quienes pedía apoyo y trataba de tocar sus instrumentos en un estado de aparente embriaguez.
Los primeros que acudieron al llamado fueron elementos de la Coordinación de Protección Civil, quienes no pudieron controlar al migrante africano, por lo que tuvo que ser sometido por elementos de la policía municipal ante la resistencia y los gritos del joven de 36 años.
El reporte de la detención se dio a las diez de la mañana con ocho minutos, para luego trasladarlo a los separos de la Comandancia Municipal, ante su oposición violenta a ser encerrado, se le confinó a una regía en solitario.
A las seis y media de la tarde, al ver que no se movía y al parecer no tener rastros de vida, la policía llamó a sus vecinos: los bomberos de Juchitán, quienes corroboraron que el joven migrante ya no tenía signos vitales.
Cadena de omisionesDurante las seis horas y media que estuvo recluido el Ayuntamiento no reportó su detención al INAMI, ni al grupo Beta, según informó el padre Alejandro Solalinde Guerra, ni tampoco al albergue Hermanos en el Camino, que la autoridad municipal sabe de su existencia y conoce sus números y el número del propio padre.
El sacerdote dijo que el senegalés era un joven tranquilo que no había tenido estas escenas de molestar a las personas, ni de consumir drogas como parecía que estaba el migrante, dijo que de haberle avisado con tiempo, él personalmente hubiera venido a calmar y recoger a Dieng sin que la policía se excediera en su trato con el joven.
Solalinde Guerra detalló que el senegalés ya había obtenido su oficio de salida unos días antes y denunció que los elementos de la policía municipal, desde hace muchos años, no han cambiado su manera de controlar a las personas detenidas, como el exceso de la fuerza con que trataron al migrante.
El argumento "político"La autoridad municipal, todavía encabezada por Emilio Montero Pérez -actual director del IEEPO- entregó toda la información a la Fiscalía General del Estado para esclarecer los hechos, y aseguró que luego de su detención avisó al INAMI, pero éstos no respondieron al llamado y que antes de ser recluido lo checó el servicio médico.
Más tarde fue cesado el Comisario de Seguridad Pública Municipal, Jhoan Keny Moreno Segura, además de dos elementos más de la policía: el celador y el encargado de recibir a los detenidos en la comandancia.
La policía municipal se inconformó y realizó manifestaciones porque la Fiscalía investiga el caso como homicidio y el Ayuntamiento demandó transparencia de las investigaciones a la Fiscalía, liderada entonces por Arturo Peimbert Calvo y denunció que la investigación tenía un tinte político contra el Ayuntamiento, pues entonces todavía estaba encabezado por Alejandro Murat Hinojosa con quien tenían roces desde que acusó al Cabildo de tener vínculos con la delincuencia.
Aunque tiempo después el fiscal renunció y ya fue electo un nuevo Fiscal y que el Ayuntamiento anunciara una investigación independiente, en ambas situaciones no se ha reportado en qué condiciones falleció el migrante y si efectivamente en su muerte tuvo que ver el trato que tuvo en la cárcel municipal, por lo que su caso como el caso de muchos migrantes está impune.