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Resurgirá autoridad agraria en Juchitán

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- En 1978, una demanda de amparo impidió que se eligieran autoridades agrarias en Juchitán y sus anexos; cuarenta años después se resolvió que los que interpusieron el amparo no tenían la razón y se les negó el amparo y protección de la Justicia federal.


Juchitán y Unión Hidalgo reclaman tierras


Ahora en Juchitán, como en Unión Hidalgo, comuneros que aún sobreviven y sus hijos a quienes les cedieron sus derechos promueven, en el primero, convocar a una asamblea para volver a constituir el Comisariado de Bienes Comunales del núcleo agrario y en el segundo se inició un proceso para dejar de ser un anexo de Juchitán y elegir sus propias autoridades agrarias.


Los que interpusieron el amparo eran acusados de acaparar tierras y promover la propiedad privada en la zona declarada como tierras comunales del pueblo de Juchitán, que según un decreto presidencial, abarca 68 mil 102 hectáreas que incluye a las poblaciones de Juchitán, Unión Hidalgo, Espinal, La Venta, La Ventosa y parte de Ixtaltepec.


El amparo promovido por Honorato Morales y Manuel Musalem Santiago, entre otros acusados de terratenientes, no permitió la elección de nuevas autoridades agrarias, ya que el último presidente de Bienes Comunales de Juchitán fue Ricardo Martínez.


Trasfondo de guerra sucia


El asunto de las autoridades agrarias estuvo envuelto en un ambiente político de represión y violencia política que coincidió con la guerra sucia implementada por el gobierno de la época, lo que llevó a la desaparición forzada del entonces promotor agrario Víctor Pineda Henestrosa.


Norberto Altamirano Zárate, vocero de la Asamblea de Comuneros de Unión Hidalgo, dijo que en el caso de este anexo, viven alrededor de 90 comuneros de la lista del padrón de la última asamblea.


“Son señores ya grandes, algunos octogenarios y tienen sus reconocimientos por el Registro Agrario Nacional. Tienen sus certificados que los acreditan como comuneros, además está el listado general de los comuneros del núcleo agrario de Juchitán y sus anexos”.


Aunque no se sabe cuál es el número de comuneros que todavía estén con vida del listado general; aseguró que varios comuneros cedieron sus derechos a sus hijos.


“En el caso de Unión Hidalgo están haciendo el trámite legal de la sesión de derechos”, apuntó.


Dijo que en el caso del núcleo agrario, de convocarse a una asamblea para elegir sus autoridades agrarias, los sobrevivientes del listado “deben realizar una convocatoria masiva general para nombrar al Comisariado de Bienes Comunales, ése es el procedimiento legal que deben de seguir”.


Agregó que en el caso de Unión Hidalgo, “hasta el momento es el único que se ha podido constituir como una asamblea de los de aquí y sus hijos” desde que las autoridades agrarias fueron “diluidas” desde 1978, cuando el principal asesor de las últimas autoridades fue desaparecido.


Unión Hidalgo decide separación


Dijo que en Unión Hidalgo han elegido la ruta de separarse del núcleo agrario y han nombrado en una asamblea a su representante, que no a su Comisariado de Bienes Comunales, aunque reconoció que esta opción es un recorrido más largo a través de las instituciones.


La figura de autoridades comunales y la tenencia comunal de la tierra ha sido un obstáculo en los procesos de arrendamiento de tierras para parques eólicos, lo que ha llevado a argucias legales de las empresas y los arrendatarios, para validar el asentamiento de los aerogeneradores en el polígono de las tierras comunales referidos.


Opinó que volver a constituir a las autoridades agrarias afectaría intereses, como “el patrimonio que algunos han hecho a base de adquirir posesiones de manera ilegal. Naturalmente que se van a exhibir”.


Aseguró que la prueba fehaciente que las tierras de Juchitán y sus anexos son comunales, son los espacios de uso común que todavía se respetan, en el caso de Unión Hidalgo como El Palmar, Las Salineras y terrenos próximos a El Estero.


Dijo que en el pasado se les permitió a personas que se dedicaban al pastoreo llevar a sus animales en ciertas temporadas del año a esos terrenos comunales y que incluso se les permitió tener cabañas.


Esta práctica sirvió para que muchos se establecieran, cercaran y cuando desapareció la figura del comisariado y se interrumpe en los anexos, apareció ocupando su lugar la figura política del presidente municipal.


Ante la ausencia de autoridades agrarias particulares se han quedado con cientos de hectáreas contraviniendo el objetivo original de la reforma agraria de evitar el acaparamiento de tierras en manos de unos cuantos “y en perjuicio de una gran mayoría”, opinó.


Se evidenciará acaparamiento de tierras


Dijo que la elección de autoridades agrarias llevaría a evidenciar en manos de cuántos están gran parte de las tierras comunales de Juchitán.


“Además (...) revivirlo implicaría tener que reconocer a la asamblea como autoridad máxima y por encima de la autoridad civil, en este caso el presidente municipal para tomar las decisiones que compete en materia de la propiedad de la tierra”.


Serían las nuevas autoridades agrarias las que determinarían la validez o no del cambio de uso de suelo como es el caso de estar instalando torres en terrenos que son exclusivamente para la agricultura, por lo que hay muchos intereses que estarían oponiéndose a la reactivación del comisariado.


Aseguró que los hermanos Héctor y Gloria Sánchez López han iniciado el proceso porque aparecen como comuneros de Juchitán y han procedido a ubicar a los comuneros sobrevivientes en el núcleo agrario o a sus hijos.


Comentó que invitaron a la asamblea de comuneros de Unión Hidalgo a unírseles, pero al detectar que sus intenciones eran otras, decidieron seguir su propio proceso: la de separarse del núcleo agrario de Juchitán.


Dijo por último que para salvar los pocos espacios de uso común persistirán en el proceso de separación y erigirse como autoridades agrarias “cueste lo que cueste”.