SALINA CRUZ, Oaxaca.- Veracruzano de nacimiento, pero salinacrucense por convicción, don Alfredo López Ramos cultivó desde su llegada a esta tierra bendita bañada por el mar, entrañables amistades y dio muestra de su liderazgo y carisma sinigual. Su carácter afable pero firme, su trabajo a favor del sector petrolero local y su cariño por Salina Cruz sobresalieron entre sus acciones. Llegó por trabajo y se quedó por amor.
Preso político tras el encarcelamiento del famoso Joaquín Hernández Galicia, alias "La Quina", López Ramos fue dos veces presidente municipal de Salina Cruz y uno de los líderes más queridos y recordados por los trabajadores petroleros de la Sección 38 de ese Sindicato.
Este lunes, tras varios días luchando contra la COVID-19, don Alfredo López Ramos perdió la batalla.
De acuerdo con los viejos políticos de la región, el veracruzano convertido en salinacrucense, fue un conciliador de los diferendos ideológicos que siempre han prevalecido entre los que pugnan en el puerto por los cargos de elección popular.
Alfredo López Ramos asumió la presidencia municipal de Salina Cruz por primera vez en 1980, con las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y 12 años después, en 1992 inició su segundo mandato por el Frente Cardenista de Liberación Nacional; en ese entonces, López Ramos obtuvo una victoria contundente.
Previo a estos cargos, su carisma y carácter apacible de negociación y diálogo, lo llevaron a ocupar el de Secretario General de la Sección 38 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, donde luchó a favor del movimiento en el participó en ese tiempo su dirigente nacional petrolero, Joaquín Hernández Galicia “La Quina” y que a la postre lo llevó a ser arrestado en 1989, por participar en este movimiento político.
Sus gobiernos se caracterizaron por tratarse de franca apertura con el pueblo y que le llevaron a tener el reconocimiento por parte de la ciudadanía hasta la fecha, donde hubo trabajo social y de infraestructura en el puerto, pavimentando importantes vialidades bajo la figura del programa de “Solidaridad”, entre otras acciones que emprendió y que quedaron grabadas en la mente de los salinacrucenses. En la actualidad, hay una colonia que lleva su nombre.
Hasta hace unos días, era común observarlo en un popular café del centro de la ciudad, conviviendo con sus amigos y conocidos, para los que siempre tenía un saludo amable, una palabra de aliento y un chascarrillo.
Don Alfredo López Ramos hablaba con orgullo del Salina Cruz que él alentó, del que le tocó transformar, conocía la historia del puerto de cabo a rabo y no dudaba en compartirla con los curiosos. Hablaba de Díaz y de Juárez, de sus aportes a Salina Cruz. Del decaimiento de la industria petrolera y de la necesidad de ordenar el desarrollo.
Su crítica certera y respetuosa sobre el sistema y los partidos políticos, fue en innumerables ocasiones retomada por diversos medios de comunicación.
Don Alfredo López Ramos perdió a su esposa, la señora Elvia Barrera, el año pasado. Desde este lunes, ambos se encuentran juntos en la eternidad.
EL APUNTE
Alfredo López Ramos fue presidente de Salina Cruz al iniciar la década de 1980, por primera vez y bajo las siglas del PRI. Ocupó la presidencia municipal por segunda ocasión en la década de 1990 con las siglas del Frente Cardenista, tras haber sido encarcelado por participar en el movimiento petrolero de aquella época.
