SALINA CRUZ, Oaxaca.- A partir del 4 de agosto de 1979, Salina Cruz tuvo que acostumbrarse a la actividad industrial. Ese día, fue inaugurada por el presidente José López Portillo y Jorge Díaz Serrano -entonces director general de Pemex- la primera etapa de la refinería Antonio Dovalí Jaime, promesa de desarrollo, empleo y mejores condiciones de vida, no solo para este municipio, sino para toda la región del sur-sureste de México.
Por aquélla época, la factoría apenas procesaba, con un tren de operación, un total de 165 mil barriles diarios de crudo. Hoy, tiene 28 plantas y su capacidad total de producción es de 330 mil barriles diarios. Sin embargo, la refinería ha enfrentado desde el 2017 diversos fenómenos -naturales y técnico- que han mermado su capacidad operativa.
En la actualidad, la instalación aquí de la sexta y más joven integrante del Sistema Nacional de Refinación, se traduce en más de 6 mil empleados que prestan a sus servicios en el área de Ductos, Terminal Marítima y la propia factoría. Así, generan con sus ingresos una derrama económica que beneficia a cientos de familias porteñas, y que ha motivado la instalación de centros comerciales e instituciones de salud, entre otros servicios.
Cientos de familias por igual y el propio sector comercial y turístico se ha beneficiado de los recursos que deja por cientos de miles de pesos y que ha propiciado un crecimiento en todos los ámbitos, como es el caso de esta ciudad en comparación con Juchitán de Zaragoza en términos poblacionales y comerciales, indicó Francisco Carlock, vecino de esta ciudad.
Lo anterior significa un crecimiento en todos los aspectos, y recuerda como ejemplo el tema del parque vehicular; hace más de 40 años solo había un par de taxis, mientras que ahora hay más de 750 taxis entre concesionarios y piratas, lo que demuestra el crecimiento y la demanda de servicios, ejemplificó.
Antes, caminando arribaba a mi domicilio, rememoró el hombre. Carlock señaló que "antes", la mancha urbana terminaba en Barrio Espinal, lo demás era maleza, la refinería ni siquiera tenía barda perimetral y los lugareños habitualmente acudían a pescar al zanjón, sin temor a que hubiera algún tipo de contaminación como ocurre ahora.
Abandono de Fox, Calderón y Peña
Sin embargo, el gobierno federal olvidó muy pronto la promesa de desarrollo. A la fecha, y por años, ha sido notoria la falta de inversión y mejoras a la infraestructura de refinación de las diferentes plantas de la refinería Ing. Antonio Dovali Jaime, así como de la falta de previsión de los accidentes que han sido desencadenados por fenómenos naturales y que han minado la capacidad de producción de petrolíferos hasta reducirla a un 40 por ciento, aproximadamente.
Los distintos eventos que han llevado a un desmantelamiento prácticamente de las instalaciones de la petrolera en el puerto de Salina Cruz, fueron provocados principalmente por la omisión de los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto quienes dejaron a Petróleos Mexicanos casi en la ruina y sus instalaciones convertidas en chatarra; así lo consideran trabajadores activos y jubilados consultados.
Luis Armando, vecino de esta ciudad y quien realizó sus prácticas profesionales como ingeniero hace un par de años al interior del recinto, reveló que las distintas plantas que se ubican al interior de la refinería son un vejestorio de cacharros y herrumbre que tiene parches por todos lados, sin que algo hicieran los responsables para corregir y revertir el abandono en que se encuentra.
El estar dentro de las instalaciones implica el tener que soportar un incesante ruido y calor insoportable que no deja de perturbar la razón y el juicio a los trabajadores de Pemex y empleados de las empresas que prestan sus servicios asignados a las áreas donde se produce el combustible.
Por otra parte, Francisco, un trabajador de la empresa Loguinext, que estuvo realizando trabajos al interior de la refinería en el área del Alto Vacío, denunció que la refinería está podrida, esa área ni siquiera quedó al 100 por ciento reparada, así como otras áreas que pudo observar que se encuentran en el interior.
Comentó que los celulares no están permitidos de ingresar, pero aseguró que las condiciones de las instalaciones no son de las mejores y requieren de mayores reparaciones para poder acrecentar la producción de combustibles y derivados para su venta, lo que sin duda debe preocupar a los directivos de esta dependencia.
La idea de los anteriores gobiernos era acabar con la empresa y venderla como chatarra al mejor postor, por lo que no había mantenimiento ni correctivo ni preventivo a sus instalaciones y si alguna vez hubo, estaba disfrazado, opinó Eliut Piñón Hernández, trabajador petrolero.
López Obrador: la esperanza
En tanto, abundó, con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha habido mayor atención y recursos destinados para atender varias de las necesidades más apremiantes de la petrolera, lo que permitió que entrara en reparación un tren completo (es decir, media refinería) desde principios de este año.
Los trabajos no se han concluido, explicó el trabajador, lo que significa que el nivel de producción no se elevará al menos en breve, por lo que continuará operando solo alrededor de ese 40 por ciento, tal vez hasta finales de este año, toda vez que una vez concluida la primera fase, entrará en reparación otro tren completo.
Detalló que ya están en proceso de arranque, por ejemplo Catalítica 1, Primaria 2, entre otras plantas, que ya estarían empezando a funcionar a finales de este mes de marzo, pero dejaría de funcionar otro tren completo para entrar en reparación al mismo tiempo.
Daños colaterales
La refinería Antonio Dovalí Jaime se instaló en Salina Cruz hace casi 41 años, entonces se pensó solo en el progreso que traería la actividad a esta zona del país, además de las ventajas logísticas que serían aprovechadas para impulsar el crecimiento de la región; lejos se estaba de tomar en cuenta las consecuencias propias de la actividad industrial, principalmente en el medio ambiente y la salud de la ciudadanía.
Pobladores, sobre todo los más cercanos a las instalaciones petroleras, han lanzado sus quejas por el daño ocasionado por las operaciones que realizan al interior de este recinto que tiene efectos en los ecosistemas de la región.
La contaminación a los campos pesqueros no deja de ser un cáncer que ha mellado especies como el camarón y pesquerías comerciales que tanto pescadores ribereños como de altura, han visto que año con año cae cada vez más la producción, lo que repercute sin duda en sus frágiles economías de los lugareños.
Pescadores de Ensenada La Ventosa, Las Salinas del Marqués y Playa Brasil, han sido de los más afectados por los derrames de crudo que han protagonizado las instalaciones de Pemex -refinería y Terminal Marítima- y que se remontan a mediados de los años 70.
Relata Adolfo Ruiz, vecino de Bahía La Ventosa, que años antes de que entrara en operaciones la empresa productiva, esta localidad era un paraíso en el que incluso había visitantes de Estados Unidos que acudían a disfrutar de la laguna y de la playa cuando esta se alojaba a más de 150 metros de donde se encuentra ahora.
Ahora, y sin tapujos, el hombre declara: Pemex ha hecho de la bahía un tiradero de residuos de todo tipo a través de una tubería metálica de poco más de 3000 metros al interior de la bahía por la cual, supuestamente, Pemex diluye desechos que previamente han sido tratados, lo cual es falso, sostuvo el hombre pues actualmente no funcionan las plantas tratadoras de aguas residuales.
Quien también es presidente del Consejo de administración de la Sociedad Cooperativa Barra del Río de Tehuantepec, indicó de las cuantiosas pérdidas que han tenido como explotadores de pesquerías y ostión principalmente, en ninguna ocasión han recibido recurso alguno directamente de Pemex por la contaminación que genera.
Recordó que durante estos últimos 10 años, los contaminantes de la refinería se han intensificado en la bahía y en la laguna, sobre todo durante la explosión de la casa de bombas y después del terremoto de 2017 cuando Pemex contrató los servicios de empresas para recolectar el crudo y estas a su vez contrataron lugareños.
En su opinión, dijo que Pemex ha venido a terminar con la flora, la fauna y en sí con el trabajo que realizan pescadores desde mucho antes de que llegara la refinería, con anterioridad y solo funcionaba Terminal Marítima como puerto de trasiego de hidrocarburos para otros destinos.
De riesgos y de prevención
Por su parte, Carlos Benjamín García Pacheco, quien señaló que con anterioridad fue servidor público en la refinería, sabe de la existencia de estudios que hacen especialistas de Pemex en cuanto a contaminación se refiere, mismos que solo se analizan de forma interna, pero que no se dan a conocer a la población en general.
El consultor en temas de protección civil y análisis de riesgos, explicó que las emanaciones que expulsan los quemadores y las plantas que operan al interior, de los resultados que arrojan dichos estudios deben ser dados a conocer, no solo eso también los niveles de contaminación que se propagan por ese medio y que afectan a Boca del río principalmente.
La contaminación no solo ocurre por los derrames de los que todos nos hemos enterado, en los ductos de Pemex, que interconectan la refinería con Terminal Marítima y entre este recinto y las refinerías de Veracruz, cada determinado tiempo requieren de mantenimiento que precisamente hace Pemex a través de contratación de servicios.
La herencia de plazas
Tema importante, el trabajo para todos. Trabajadores basificados y transitorios de Petróleos Mexicanos (Pemex) se quejan del control hegemónico que tiene el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicano (STPRM) en la asignación de fichas y plazas de las diversas áreas de trabajo de la empresa productiva del estado.
Ha sido una penuria para trabajadores transitorios el hacerse de contratos laborales hasta de un día, por las preferencias y nepotismo de parte de los delegados de las secciones 1, 10 y 38 del STPRM en Salina Cruz que operan en Terminal Marítima, Ductos, Refinería y Hospital General de Pemex y de los propios secretarios seccionales, indicaron.
En el puerto esta figura ha sido abordada por las dos últimas administraciones de la Sección 38, a cargo de Mario Carlock y Artemio de Jesús Enríquez, con especial énfasis, donde los trabajadores se dedican a bachear calles y limpiar avenidas, así como dar mantenimiento al estadio de futbol soccer Heriberto Kehoe Vincent y el centro recreativo de los petroleros.