SALINA CRUZ, Oaxaca.- En menos de cinco meses, el gobierno municipal que encabeza Juan Carlos Atecas Altamirano ha enfrentado dos movimientos masivos de trabajadores inconformes con las medidas adoptadas por la primera administración de extracción morenista que gobierna Salina Cruz. Los empleados municipales han señalado, principalmente, violaciones a sus derechos laborales.
En ambos casos, en lo que se detuvo el servicio de limpia pública, se concluyó con negociaciones forzadas en las que tuvo que intervenir -por lo menos en la realizada durante las festividades de Fiesta Pueblo-, la Secretaria General de Gobierno (Segego) para encauzar la problemática. Durante el registro de las protestas, quien más padeció las consecuencias de la incapacidad de diálogo de la autoridad y la necedad de la dirigencia del sindicato, fue la ciudadanía.
El paro de labores del Sindicato de Empleados, Trabajadores y Similares del H. Ayuntamiento (SETSHA) fue una movilización que tuvo su origen en la base trabajadora y que esta conminó a su dirigencia a defender sus derechos, porque se vio afectada por la separación masiva de trabajadores que heredó la pasada administración, sin corresponderles ese derecho con un total de alrededor de 90 personas.
El edil morenista refirió que hay un total de 200 trabajadores que fueron suspendidos y separados de sus áreas de trabajo, al haber inconsistencias en la forma en las que fueron contratados por gobiernos municipales de distintos partidos, lo que conduce a tener una nómina de alrededor de 12 millones de pesos que comprende a empleados municipales basificados por SETSHA y el Sindicato 04 de Abril y trabajadores de confianza que recién se incorporaron a esta administración.
Empleados de ¿confianza?
En tanto, sobre los empleados de confianza pesan extenuantes jornadas de trabajo, quienes para no verse afectados omiten sus generales, y no solo eso, menciona un empleado, la falta de capacidad operativa y humana hace de los concejales fácil presa de sus arrebatos; se ha vuelto común convocar a reuniones a media noche en las oficinas en las que siempre ha despachado el edil, sin aparente beneficio más que el de justificar un vano, fútil y protagónico interés de servir al pueblo.
No fue hasta finales de febrero y principios de marzo, que el personal de confianza comenzó a percibir sus pagos quincenales, y esto incluye hasta los concejales. Pedir prestado fue una salida rápida para estos empleados, la esposa, la pareja, los hijos, reclamaban alimento, viven al día, no les quedó de otra que pedir fiado en la tienda de la esquina, prestado con los familiares, con la esperanza de que habría buenos sueldos, como lo prometió en campaña el entonces candidato.
Algunos otros se incorporaron a la administración con la promesa “económica” de verse favorecidos con alguna obra o un contrato de servicios; mientras, tuvieron que “apechugar” desde mediados de 2018 hasta los primeros meses del 2019, y esto para el salario, en tanto todavía no hay nada cierto en relación a las obras, solo una apócrifa relación de supuestos contratistas que circuló en las redes sociales.
Sindicalizados, inconformes
La base trabajadora del SETSHA, está ofuscada, dicen algunos, su dirigente no los ha defendido como tal, pareciera que es cierto que hubo venta de plazas, dicen; entre la primera protesta y la segunda, cundió el pesar entre los trabajadores sindicalizados que se sintieron derrotados y burlados por la autoridad, en la segunda se dijeron triunfantes, tuvimos que ceder en algo, dijo un señor con más de 20 años de pertenecer a este sindicato.
Un trabajador comenta que con más de cinco años de pertenecer al sindicato le rescindieron sin motivo alguno, solo le dejaron pagar la quincena, acudió con la dirigencia "y me dijeron que iban a actuar legalmente, pero esto tarda. Mientras qué voy a comer, cómo le haré para pagar mis gastos, esto tarda".
Actualmente el trabajador cayó en la informalidad. Vende dulces, cigarros y frituras, se continúa inconformando contra el gobierno porque de lo que dice el edil, este va por los trabajadores improductivos y mal contratados y contra los ambulantes.