UNIÓN HIDALGO, Oaxaca.- La Asamblea de Comuneros de esta población dio a conocer que su representante, Oscar Marín Gómez, ha dado a conocer su retiro, después de diez años de estar al frente de esta organización.
Edgar Martín Regalado, asesor de los comuneros, dijo que Marín Gómez se ha pronunciado por una transición ordenada por lo que “para nombrar al sucesor cumpliendo con los requisitos de ley, se actualizará al Padrón de Comuneros”.
Informó que se cuenta ya con los recursos económicos necesarios, el respaldo de las autoridades federales y se espera que Oscar Marín Gómez ratifique su respaldo a la incorporación de 100 nuevos comuneros y comuneras.
El padrón de comuneros no se ha actualizado desde 1964, cuando se dio la Resolución Presidencial para el Reconocimiento y Titulación de los Bienes Comunales del Núcleo Agrario de Juchitán y sus anexos.
Uno de los anexos es esta comunidad, y según los defensores comunitarios de los mil 141 comuneros registrados en la resolución presidencial, el 90 por ciento ya han fallecido y de los sobrevivientes cien de ellos son vecinos de esta población zapoteca.
Los comuneros de este anexo siguen con espíritu de lucha en la defensa de la tierra y territorio comunales, ante la amenaza constante de los dueños del capital extranjero que durante décadas han querido expropiarlos junto con sus recursos naturales.
Denunciaron que aunque el gobierno, como medida de control, pretende desaparecer de manera administrativa a los comuneros y a nivel local los grupos contrarios han discriminado la existencia de comuneros, porque así conviene a sus intereses ya que representan un obstáculo a sus proyectos destructivos.
AcaparadoresPerdida la práctica ancestral de limpiar los linderos y la representación comunal desde 1978 por el amparo promovido por los caciques y acaparadores de tierras priístas de esa época, en Unión Hidalgo reconocen los comuneros que hay un acaparamiento de tierras de algunos cuántos en perjuicio de la comunidad.
Calculan que alrededor de mil 500 hectáreas están en manos de particulares al invadir terrenos de uso común, cuando en la población hay mucha gente que no tiene ni una hectárea para trabajar, mientras que otros tienen en su posesión hasta 500 hectáreas.