JUCHITÁN, Oaxaca.- El fin de semana inspectores ambientales de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Oaxaca (Propaeo), recorrieron el municipio de San Pedro Comitancillo, para medir emisiones de ruido a establecimientos que brindan el servicio de perifoneo, con el objetivo de coadyuvar en la regularización de los mismos.
Se prevé que realicen esta misma actividad en esta ciudad de Juchitán, en donde proliferan parlantes en domicilios, servicio de perifoneo en distintos vehículos, además de la colocación de bocinas en las entradas de los establecimientos comerciales.
Ya hay reglamentoDesde la administración municipal de Alberto Reyna Figueroa se expidió un reglamento para prohibir la contaminación auditiva en la ciudad, documento que se publicó en el Periódico Oficial, y desde su aparición no se ha podido aplicar por la resistencia de empresas y particulares de someterse a la ley municipal.
Solamente durante la pandemia, a finales de 2020, la regiduría de Ecología convocó a alrededor de treinta dueños de parlantes y empresas de perifoneo en la ciudad para reducir la contaminación auditiva en horarios de clases, con el propósito de generar condiciones adecuadas para los estudiantes que recibían clases en modalidad virtual.
En ese año se logró acordar con los dueños de altavoces de esta ciudad funcionar en un horario de 6 a 8 de la mañana, de 1 a 3 de la tarde, y 6 a 8 de la noche, de lunes a viernes.
Nadie los respetaActualmente los altavoces ubicados en los domicilios particularmente en la Séptima Sección, ponen sus bocinas a alto volumen desde las cuatro hasta las seis de la mañana, anunciando desde cuestiones religiosas hasta productos varios.
El ex regidor de Ecología, Gonzalo Bustillo Cacho, reconoció que las empresas y personas que hacen publicidad en unidades móviles y en sus casas no hicieron caso a los aviso de la autoridad, aun cuando se les citaba para que respetarán dicho reglamento.
Desde la expedición del reglamento para evitar el ruido, no ha podido aplicarse por ninguna autoridad, pues en la ciudad circulan sin ninguna regulación carritos y motos-parlantes con publicidad a alto volumen, además de los innumerables negocios que en sus entradas ubican bocinas para poner música a todo volumen para "atraer" a sus clientes.
Mototaxis a las que se les acondicionan bocinas, combis, camionetas, coches, triciclos, anuncian sus productos como pan, verduras, frutas, helados, ropa, espectáculos de circos y hasta anuncios de iglesias circulan con las calles sin ningún control.