Gerardo Valdivieso Parada
ZONA ORIENTE DEL ISTMO, Oaxaca.- El Cabildo del Ayuntamiento de Santo Domingo Zanatepec, el cual preside Adelma Núñez Jerónimo, es el primer municipio que recibe a la Caravana por la Justicia, la Dignidad y la Libertad del pueblo migrante y le ofreció sus espacios para descansar, además de proveerles alimentos.
Los migrantes, que marcharon por la noche, ya no se estacionaron en El Jícaro como lo habían planeado; animados por la solidaridad de un pueblo que lleva el nombre del pájaro que robó el primer grano de maíz a los dioses para regalárselo a los hombres: el zanate, hicieron el esfuerzo de llegar a la cabecera municipal.
Los exhaustos migrantes descansaron bajo los portales del palacio municipal y demás pasillos de los edificios del primer cuadro de la ciudad y las casas aledañas de arquitectura vernácula que soportaron la sacudida de los terremotos de 2017.
Los niños migrantes
Los niños se divierten y ríen por un momento montados en los caballitos y juegos mecánicos ubicados bajo el palacio y en los "juguetines" del parque central; algunos se mantienen con sus padres durmiendo, otros lloran por la gripa causada por los cambios de temperatura o por entrar al río apenas terminan la caminata.
Los que pueden caminar, de 3 años en adelante, sufren de ampollas y descansan después del largo recorrido, algunos van con sus familias, otros solo están acompañados de la madre que ha cargado con ellos huyendo de su terruño, antes de que lleguen a la edad de la adolescencia cuando son arrancados de sus brazos por las bandas como en el caso de los países de El Salvador y Honduras.
El líder de la caravana
Es difícil ubicar a Irineo Mújica Arzate cuando no contesta las llamadas a su teléfono, cuando se llega a un lugar en donde indican que está, ya se ha ido, del mercado donde lo han visto deambular, informan que se halla en una casa de préstamos o en el parque o en una farmacia para comprar la medicina de algún niño migrante enfermo.
Con un short y playera negra se le encuentra durmiendo entre el grupo de migrantes con su pequeña mochila como almohada y cuando está despierto deambula entre los migrantes que lo acosan con dudas y preguntas.
El director de Pueblos sin Fronteras se detiene a platicar con los pequeños grupos que descansan en uno de los pasillos del centro informándoles sobre las estrategias a seguir: posiblemente se queden un día más a descansar aprovechando la hospitalidad del pueblo, pero si consiguen un medio para trasladar a los niños, tal vez sigan en la noche hasta Niltepec, una ruta larga y dura de 22 kilómetros.
Caravana cansada y disminuida
Luego de caminar por más de 300 kilómetros, a la caravana le falta un largo trecho para abandonar territorio oaxaqueño; el desánimo ha hecho sus estragos cuando han abandonado el contingente más de la mitad dejándolos en alrededor de mil 500 migrantes, entre ellos muchos niños enfermos y una gran cantidad de migrantes con problemas respiratorios.