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Vuelve la angustia entre los istmeños

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- Crisis nerviosa y un regreso al 7 de septiembre de 2017 causó el sismo de 6.0 grados ocurrido el pasado sábado en la noche cercano a la hora del terremoto que devastó esta ciudad. Esta vez las casas resistieron y no hubo daños materiales ni pérdidas humanas.

 

Construidos para resistir un futuro terremoto los hogares resistieron luego del miedo y los gritos de sus moradores, del despertar a los dormidos, de correr a los patios, de reunirse otra vez en la calle con los vecinos, y la angustia de esperar las réplicas.

 

 

Sin réplicas que alarmaran nuevamente a los pobladores de Juchitán, poco a poco volvió la calma entre la mayoría, a excepción de aquellas personas que están traumatizadas o volvieron a sufrir depresión postraumática luego de este fuerte sismo.

 

 

La mayoría de juchitecos volvieron a dormir dentro de sus casas para resguardarse de los fuertes vientos y el frío que azotan a la ciudad.

 

 

Por tantas llamadas las lineas telefónicas se saturaron y sólo los mensajes confirmaron que la familia alejada o los amigos estaban bien, luego de esta sacudida en la que nadie está de acuerdo que halla sido de sólo de magnitud 6.0 cuando la sintieron más fuerte.

 

 

A más de dos años de los fuertes sismos de 2017 y luego de que los expertos hubieran diagnosticado que no se volvería a suscitar un fuerte sismo, los ciudadanos se preguntan angustiados si éste es el anuncio de nuevos sismos igual de intensos.

 

 

Luego de un buen tiempo sin sentir temblores este fuerte sacudimiento ha devuelto la angustia y a la depresión postraumática a las personas que desde el 7 de septiembre del 2017 temen que el suceso terrorífico vuelva a ocurrir. Muy pocos piensan que pueda ser el último.