JUCHITÁN, Oaxaca.– El “nortazo” como también se le dice, además de dejar sin energía eléctrica a una docena de comunidades istmeñas y volcar camiones, podría provocar grandes pérdidas a los productores de mango.
La temporada de frentes fríos en la región es un fenómeno que, aunque es esperado cada año, sigue siendo un reto para los productores de esta fruta, ya que estos sistemas frontales pueden “tirar todo en cuestión de horas”.
Y es que el frente frío número 24 también dejó afectaciones a los productores de la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, debido a que los fuertes vientos provocaron la caída de la fruta, aún verde.
Las violentas rachas de viento provocaron las primeras afectaciones a la producción del mango, a poco más de un mes de que comience la temporada de cosecha.
Los productores han manifestado su preocupación, pues es en el mes de febrero, cuando se resienten más los fuertes vientos en esta parte de la región del Istmo, lo que puede reducir drásticamente la producción, principalmente la del mango de exportación.
“A mediados de febrero, a veces se suelta un 'vientazo' y es cuando se presentan las pérdidas, pues llega a tirar hasta un treinta por ciento de la producción. Ahorita fue como un diez por ciento, pero quieras o no son pérdidas”, señaló Félix Rosado.
Además de tirar la fruta, los vientos fuertes pueden dañar, incluso derribar los árboles frutales y destruir invernaderos. De igual forma el viento puede aumentar la pérdida de humedad en el suelo y las plantas, lo que complica aún más las condiciones para las huertas de mango Tommy y Ataulfo.