Tehuantepec, Oaxaca - Las casas y terrenos abandonados generan problemas de inseguridad en varias colonias, los cuales, se han convertido en focos de delincuencia e invasiones. La falta de mantenimiento y vigilancia de estas propiedades facilitan los delitos y la ocupación ilegal del predio.
Para los pobladores, estas casas se convierten en guarida de delincuentes, lugares para los borrachos o indigentes, además de que los demás vecinos las utilizan para tirar sus desechos, provocando así, la proliferación de fauna nociva.
Hoy día, algunas calles se han convertido en espacios para grafiteros donde exponen su concepto de la vida ante la falta de espacios en los que puedan expresarse. Por lo anterior, los jóvenes terminan rayando las casas y predios baldíos, lo que conlleva a relacionarlos con rateros y drogadictos.
Las bandas delictivas amedrentan a los habitantes, apedrean sus casas, rompen los cristales y pintan sus bardas para delimitar su área. Sus principales puntos de reunión son, regularmente, los predios abandonados.
Carlos Juárez de vecinos Santa Cruz, aseguró que carecen de la información para poder comunicarse con los propietarios de los terrenos abandonados y no saben con quién recurrir porque algunas tienen construcciones y han transcurrido años sin que alguien las visite.
Las viviendas abandonadas representan un problema que afecta tanto al propietario como a comunidades enteras desde hace muchos años, ya que fomenta la invasión ilegal de inmuebles y la inseguridad en algunas zonas.
Un estudio de Diagnóstico de Vivienda de México del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), estima que existen alrededor 6.1 millones de casas vacías en todo el país.
El abandono de estas viviendas, según el estudio, favorece directa e indirectamente a la invasión ilegal de los inmuebles, ya sea por personas con necesidad de vivienda, organizaciones sociales y hasta por grupos delictivos.