TEHUANTEPEC, Oaxaca.- El movimiento telúrico no causó mayores daños a las estructuras de los templos católicos en proceso de reconstrucción, pero sí provocó crisis nerviosa en gran parte de la población.
La noche del sábado un sismo de 6.0 grados sacudió a la región del Istmo, y otros puntos del país. Éste es el sismo de mayor magnitud después del que se registró en septiembre del 2017, cuyos daños fueron dramáticos.
El temblor duró apenas unos segundos, lo suficiente para que cientos de familias asentados en los diferentes barrios de Tehuantepec abandonaran unos instantes sus viviendas, sobre todo aquellas con estructura antigua.
Aunque Protección Civil no reportó daños materiales, las familias sufrieron crisis nerviosa por el susto que se llevaron, pues muchas se encontraban dormidas cuando empezó a temblar.
Los ciudadanos reportaron que se sintió “muy fuerte” y lo primero que hicieron fue contactar a sus familiares para saber la situación en la que se encuentran.
No todas las familias salieron de sus casas, otras lo tomaron como un temblor más de los miles que han ocurrido desde septiembre del 2017, aunque el que se registró el sábado pasado fue de mayor intensidad.
Por otro lado, el vocero de la Diócesis de Tehuantepec, Jesús Gutiérrez, indicó que después de realizar una reunión con el personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que está a cargo de los trabajos de reconstrucción de las iglesias, y Protección Civil de cada uno de los municipios, constataron que ninguno de los templos católicos sufrió daños adicionales a los registrados hace dos años.
Señaló que los servicios en las iglesias continúan de manera normal. Los sacerdotes oficiaron misas cada uno en sus respectivas parroquias, aunque algunos en lugares alternos como lo hacen desde el 2017, mientras concluyen las labores de reconstrucción.
“No hay ningún daño, solamente sufrieron desprendimiento de tejas y ladrillos en algunas iglesias, además de un poco de confusión, pero todo está bien”, dijo.