PUERTO DE SALINA CRUZ- La flota camaronera oaxaqueña va a pique. El incremento del precio del diésel marino, el monopolio de la distribución del combustible por parte del Gas Nieto y la eliminación del subsidio de 2.90 pesos por litro está hundiendo la captura del crustáceo, a pesar de que Oaxaca cuenta con 596.7 kilómetros de litorales costeros.
Por si esto fuera poco, los sismos que de manera permanente se registran en el Istmo de Tehuantepec desde el mes de septiembre del 2017 están ahuyentando a los camarones que se reproducen en el golfo del mismo nombre, por lo que la captura se ha reducido significativamente.
Los pescadores afirman que Oaxaca tiene potencial para ubicarse dentro de los estados con mayor captura de camarón del país; sin embargo, la falta de políticas públicas y asignación de recursos para impulsar la actividad, mantiene a la entidad como el último lugar de los 17 estados productores.
GAS NIETO
El presidente de la Unión de Productores y Organizaciones de la Industria Pesquera del Estado de Oaxaca Asociación Civil, Anselmo López Villalobos, manifiesta que el incremento en el precio del diésel marino les afecta mucho porque nada más existe un distribuidor para las embarcaciones, Gas Nieto, del estado de México.
“Hay un monopolio en la distribución del diésel marino, de tal manera que, si quiere se sujeta al precio de la oferta y la demanda, si no pone el precio que quiera. Como no hay quienes nos surtan no podemos recurrir a otros concesionarios”.
ADIÓS AL SUBSIDIO
La flota pesquera es reconstruida, pues ya cumplió su vida útil.
Añade también que el sector recibió hasta el año pasado un subsidio de 2.90 pesos por cada litro de diésel, pero dejó de operar a partir de la liberación de los precios de los combustibles. “Desconocemos por qué dejó de operar el mismo y ahora nos aplican el precio establecido por el distribuidor que aumenta cada 24 horas.
“El año pasado el precio del diésel valía 17.13 pesos, ahora cuesta 18 pesos y fracción; el subsidio lo rebajaba un poco más y ahora hay que comprarlo al precio que establece el distribuidor. Quisiéramos pensar que el retiro del subsidio fue por el cierre del ejercicio, pero lo más seguro es que ahora estemos sujetos al precio que se establezca cada 24 horas”.
Asevera que esta situación no hace rentable la operatividad de las embarcaciones, porque el combustible representa el 60 por ciento de los gastos de cada barco.
EL SISMO
López Villalobos subraya que la situación se complica toda vez que, desde el mes de septiembre cuando se presentaron los tres sismos más fuertes y las más de 15 mil réplicas, se generó que el camarón desaparezca del lecho marino.
“No existe una razón científica ni biológica para explicar por qué pasa esto, el Instituto Nacional de la Pesca dice que está investigando la situación, pero a partir de los terremotos dejó de haber camarón, ahorita estamos produciendo 40 por ciento menos, a esta fecha, de lo que producimos el año pasado; esta situación es alarmante porque el 80 por ciento de los sismos tienen epicentro en el mar y siguen los temblores”.
Manifiesta que por esta situación solicitarán a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) una ampliación del periodo de pesca, “porque el plazo termina en marzo y queremos que se amplíe tres meses para recuperar el tiempo perdido por los sismos y la temporada de vientos de este año que rebasan los 200 kilómetros por hora lo que hace que se cierre el puerto. La temporada empieza en septiembre y termina en marzo, pero nosotros perdemos dos o tres meses por el norte”.
Sin apoyos, con incrementos permanentes en el litro de diésel marino y el monopolio del combustible, la pesca camaronera se hunde en el Istmo de Tehuantepec.
Diésel caro, "cortesía" de la reforma energética
El administrador de la empresa Pesquera del Istmo, Ignacio Pérez Cervantes, afirma que el incremento de los combustibles ha pegado fuerte a los pescadores. “Con muchas mentiras y engaños se logró que se aprobarán las reformas estructurales que ahora están golpeando a la población; no lo digo yo, lo sabemos todos, lo vivimos todos los días con la carestía”.
“Nosotros estamos viviendo los últimos momentos de la actividad, porque la escalada de precios del diésel marino no va a hacer posible que nos mantengamos los seis meses de la temporada de captura; ya no nos costea pescar lo que pescamos, al precio que lo tenemos actualmente, no nos da resultado”.
En el puerto de Salina Cruz dice que el mar no es como la tierra que se labra. “Es pesca, no pizca, entonces a veces te da el mar y a veces la temporada es muy mala”.
“Lo que requerimos son apoyos institucionales y, sobre todo, que bajen los combustibles como lo prometieron los funcionarios federales, porque hoy vemos que todos los precios se dispararon hasta más del doble y esto nos afecta a todos”.
Asevera que es necesario impulsar las actividades productivas para que los oaxaqueños no se sigan uniendo al crimen organizado o la migración. “Todas las actividades productivas están olvidadas por el gobierno, no hay políticas públicas para fomentar el desarrollo y generar empleos”.
El combustible aumentó más de un peso por litro en apenas 15 días.
El integrante de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola (Canainpesca), comenta que en el norte del país el 90 por ciento de las embarcaciones están amarradas porque ya no costea seguir pescando. “Hay un paro a nivel nacional por el alto costo del combustible y nosotros este viaje todavía lo vamos a pescar, pero no sabemos si el próximo saldrá, eso depende de lo que traigan las embarcaciones o si no paramos”.


