TEHUANTEPEC, Oaxaca.- La contaminación acústica es ya una preocupación para la poblacion, debido al incremento de unidades de motocarros que ofrecen el servicio en el primer cuadro de la ciudad de Tehuantepec.
En casos extremos, las personas se han visto perjudicadas con sordera, pues se dificulta entablar una conversación o hablar por teléfono, por todo el ruido que se genera en el centro, y es que no solo son los motocarros, también las bocinas utilizadas por los comerciantes para atraer clientes y el constante perifoneo de eventos sociales.
Así mismo, provoca entre las personas demasiado estrés e irritación, y si no se toman las medidas pertinentes pueden provocar acciones nocivas, advierten especialistas.
El ambientalista Jesús Hernández afirma que gran parte de la población se encuentra expuesta durante el día a niveles de ruido muy altos.
Expresó que la contaminación acústica es de los problemas más comunes que afectan la salud auditiva y mental de las personas todos los días.
El tránsito vehicular es en mucho responsable de este problema por el ruido ambiental que generan en la ciudad, dijo.
Explicó que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido es una amenaza grave par la salud de las personas, ya que genera estrés, perturba el sueño e incluso causa enfermedades cardiovasculares.
En cuanto al ruido de los motocarros, el problema es grave, ya que cada vez están presentes en cualquier sector de la población.
En Tehuantepec hay más de 10 organizaciones sindicales de motocarros, en conjunto circulan en promedio más 100 unidades por día, a diferentes puntos de la ciudad.
San Blas Atempa concentra el mayor número de motocarros que circulan en el primero cuadro de la ciudad. La otra parte lo cubren motocarros de Tehuantepec.
Los ciudadanos continuamente se quejan de la contaminación acústica de estas unidades, pues los niveles de ruido que producen sobrepasan lo permitido.
Andrés Salinas, del barrio Laborío, afirma que los motocarros están con su ruido desde la madrugada y hasta altas horas de la noche. Y cada vez que lo hacen provocan ruidos muy fuertes que quitan el sueño, y hasta para hablar, no se escucha lo que uno dice.