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A punto de car, tesoro liberal de Tehuantepec, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Ángel Mendoza

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Una casona antigua con más de dos siglos de historia -donde habitó Ramón Márquez, primer juez del Registro Civil del departamento de Tehuantepec-, se encuentra colapsada; el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aún no interviene para su protección.

 

Como tantas viviendas afectadas por el terremoto del 7 de septiembre pasado, la vieja casona que se ubica entre la calle Las Casas y el callejón La Piedad, del barrio Guichivere, encierra un simbolismo histórico.

 

 

Primer Juez del Registro Civil

 

 

La construcción presenta daños en su estructura, fue propiedad de los descendientes de Ramón Márquez, primer juez del Registro Civil en el departamento de Tehuantepec, nombrado por Benito Juárez, tras expedirse la Ley del Registro Civil.

 

 

El historiador Mario Mecott Francisco asegura que Ramón Márquez y su hijo Apolinar defendieron la causa liberal en contra de la intervención francesa y el imperio. Posteriormente, Apolinar Márquez se fue a radicar al barrio de Laborío.

 

 

Apolinar, como su padre, fue nombrado jefe político de Tehuantepec, llevó las grandes firmas comerciales que estuvieron en Tehuantepec y fue apoderado legal de algunas de ellas, reseñó Mecott Francisco.

 

 

El investigador tehuano comentó que, debido a la cercanía de Juana C. Romero con Porfirio Díaz, Apolinar Márquez fue removido del cargo de jefe político de Tehuantepec y trasladado con el mismo nombramiento al distrito de Pochutla en 1898. Murió el 4 de marzo de 1904 en el barrio de Laborío.

 

 

Agregó que la vieja casona tiene más de 200 años de existir, es una de las más antiguas del barrio y del municipio; fue caballeriza, propiedad de la familia Márquez, Ramón y Vicente, que si no fueron hermanos, sí primos hermanos. Vicente era dueño de la otra parte de la casona, fue abuelo de Juan Márquez Cuevas, todos defendiendo la causa liberal.

 

 

Casa histórica

 

 

La propiedad es una casa histórica que no puede diluirse, consideró el profesor Mecott.

 

 

La casa conserva su misma estructura antigua. La última propietaria fue Amable Márquez, refiere.

 

 

Amable Márquez la heredó a su sobrina Bertha Márquez Romero entre 1978 y 1980. Años después, Bertha Márquez vendió la propiedad a un particular para cobijar la escuela Instituto Manuel Altamirano.

 

 

La propietaria que antecedió a Bertha fue Aurora Márquez, hija de uno de los grandes músicos tehuanos: Amado Chiñas, quien debió apellidarse Aurora Chiñas Márquez, pero como su mamá fue madre soltera, llevó el nombre de Aurora Márquez. Aurora heredó la casa de la tía Fidelia Márquez que fue su madre, que nació allá por 1882.

 

 

Fidelia Márquez la hereda posiblemente de Apolinar Márquez, hijo de Ramón Márquez.