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Playa negra en Salinas del Marqués, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

AGENCIA MUNICIPAL SALINAS DEL MARQUÉS, Salina Cruz, Oax- Las dunas que forma el viento en esta playa de 6 kilómetros de longuitud, son negras. En sus meandros las capas sólidas de los residuos del petróleo profundizan el contraste entre el color ocre de la arena y el tinte oscuro de los residuos de combustible. El sismo de 7 de septiembre ocasionó el derrame de petróleo crudo de la monoboya número tres de la terminal marítima de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el contaminante sigue aquí.

 

En los últimos meses de 2017 la paraestatal Pemex pagó empleos temporales a habitantes de la agencia municipal para llevar a cabo la limpieza de la playa, pero no fue suficiente; ahora las autoridades han presentado una denuncia penal ante la Procuraduría General de la República (PGR), por la negativa de la empresa a concluir el trabajo de limpieza.

 

 

Pero la afectación no solo es en la playa, la salinera que da trabajo a la mayor parte de la población también está contaminada; los restauranteros que ofrecen mariscos y pescados cocinados en la playa han visto reducida su clientela, y la pesca, en un pueblo de pescadores, sigue siendo escasa.

 

 

Los afectados anuncian movilizaciones y protestas para lograr la limpieza del lugar; mientras tanto, el fuerte viento que azota el Istmo de Tehuantepec sigue regresando el contaminante al mar.

 

 

EMPLEO TEMPORAL

 

 

El agente municipal de Salinas del Marqués, Francisco Hernández Vásquez, señala que los sismos del mes de septiembre del año pasado provocaron un derrame de petroleo crudo en las playas del lugar.

 

 

“Después del desastres con base en movilizaciones, protestas y bloqueos logramos que Pemex nos hiciera caso, porque todos sabemos que la paraestatal es una empresa que niega cualquier contingencia y afirma que no contamina, aunque siempre lo hace; así que logramos dialogar con los directivos y la empresa nos tuvo que apoyar”.

 

 

Añade que la empresa productiva del estado les pagó empleos temporales para limpiar la playa, “pero como pueden ver no fue suficiente para retirar todo el contaminante y la playa aun está negra por el combustible derramado”.

 

 

 

 

 

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El petróleo crudo está a la vista en cada espacio de la playa.

 

 

“Todavía hay hidrocarburo, el chapopote en la arena y ahora con los vientos pues parte de ese contaminante se está regresando al mar, pero otro sigue formando capas de petróleo en la arena”.

 

 

Señala que la empresa entregó 2 mil 700 empleos temporales para reparar el daño ecológico pero no alcanzó. “Más de 700 personas trabajamos cuatro semanas en la playa pero no fue suficiente, ya que la magnitud del derrame fue enorme, en realidad este fue el derrame más grande que ha habido en nuestra comunidad; murió un chingo de fauna marina e incluso aves y por eso Pemex debe asumir su responsabilidad”.

 

 

LA DENUNCIA

 

 

Hernández Vásquez informa que presentaron una denuncia penal ante la Procuraduría General de la República (PGR) para fincar responsabilidades en contra de los funcionarios que han sido omisos en solucionar este problema de contaminación.

 

 

“Nosotros queremos que nos dejen la playa como estaba, que se limpie toda la extensión, y estamos esperando la respuesta que nos deben de dar los funcionarios de la paraestatal, porque tendrán que responder de manera legal y con las pruebas de todo lo que digan”.

 

 

Comenta que las afectaciones del derrame de petróleo crudo no solo fue para las personas que acuden a la playa. “Aquí la mayoría de la población vive de la pesca y nos hemos visto afectados, a todos nos ha perjudicado ya que no habido pesca por la contaminación”.

 

 

 

 

 

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Los propietarios de los restaurantes del lugar resultaron afectados por el derrame de crudo.

 

 

Sal "oscura"

 

 

Subraya que también la laguna productora de sal está contaminada. “Ya se realizaron muestreos del agua y subsuelo para comprobar la afectación y resultó que si está contaminada por el combustible, por eso estamos viendo la manera de solucionar este problema”.

 

 

Agrega que así mismo las personas que tiene sus restaurantes en las escolleras han visto caer sus negocios. “Este lugar es visitado por personas de la región e incluso de otros estados, sobre todo en Semana Santa, y necesitan apoyos”.

 

 

Explica que la monoboya número tres se dañó el 7 de septiembre del 2017 con el primer gran temblor que afectó la región del Istmo de Tehuantepec, pero fue el sismo del 23 de ese mes cuando el derrame se incrementó de forma alarmante.

 

 

“El problema es que Pemex supo desde el primer día del accidente que se estaba derramando el combustible al mar y no hizo nada, hasta cuando ya era evidente el daño a la ecología”.