JUCHITÁN, Oaxaca.- Varias casas aparecen en sus fachadas con una advertencia para las maquinarias que están demoliendo los edificios: “conservaremos esta casa, no a la demolición”. Sus dueños han sido asesorados por un colectivo de arquitectos e ingenieros que les han asesorado para mantenerla en pie.
El colectivo Yó Bidó-Casa Sagrada ha recorrido con este colectivo de jóvenes egresados del Instituto Tecnológico del Istmo (ITI) y otras universidades, la ciudad, asesorando a los dueños de las casas vernáculas.
Muchos propietarios estaban desinformados; los supuestos expertos que les fueron a dictaminar su casas les comunicaron que su hogar no tenía remedio y lo que procedía era demoler.
Personas que no tenían recursos para pagar un ingeniero para darle otra opinión recibieron abiertamente a este colectivo que inspeccionó las casas; había personas que habían aceptado perder la herencia de sus familiares y otros se resistían a perderlo, pero no encontraban cómo proceder, informaron los jóvenes.
Luego de realizar su trabajo en Juchitán en donde convencieron a los dueños de no permitir la demolición luego de brindarles información seria de cómo proceder para mantenerla en pie y asesorarlos en el proceso, además de calmarlos respecto a las amenazas de los funcionarios de Sedatu, de que si no demolían no se le iban a entregar los apoyos del gobierno.
El colectivo presentó ante las autoridades municipales y estatales una propuesta de delimitación del centro histórico con su mapa correspondiente, con el fin de retrasar la demolición de casas tradicionales con antigüedad de más de cien años.
Los jóvenes recorren también la ciudad de Tehuantepec y todos sus barrios en donde han tenido la misma respuesta de los dueños de casas tradicionales.