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¡Obra de drenaje es una calamidad para Tehuantepec!

Foto(s): Cortesía
Ángel Mendoza

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- A más de seis meses del banderazo de inicio de la construcción del drenaje sanitario y colector en la zona centro de Tehuantepec, diversos sectores de la población viven entre la incertidumbre y la zozobra.

Las obras han detenido --parcialmente-- la actividad económica y han puesto en aprietos al organismo operador del agua potable, que se ha visto rebasado por los problemas de desabasto del vital líquido en los barrios donde se trabaja con el drenaje. 

Derivado de una falta de planeación en los trabajos, el caos se ha vuelto intolerable, aunado a los cierres parciales de calles que han desencadenado las protestas de los transportistas y ciudadanos.

 

Recuento de la obra

El 10 de noviembre del 2023, el gobernador Salomón Jara y la presidenta municipal, Vilma Martínez dieron el banderazo de inicio de la construcción del drenaje sanitario y colector en la zona centro de Tehuantepec. Se anunció también que para el saneamiento del río se dispuso de una inversión de más de 190 millones de pesos para beneficiar a unos 15 mil habitantes, al concluirse los trabajos. 

El 31 de enero del 2024 se generó una de las primeras movilizaciones, ante el mínimo avance de la obra. Diversas organizaciones de motocarros de Tehuantepec bloquearon la carretera federal Transístmica, frente al Centro de Salud y calles aledañas para demandar la liberación de espacios para poder circular, los cuales fueron obstruidas con las obras de rehabilitación de la red de drenaje.

 

A la fecha, la compañía encargada de los trabajos abre las calles y abandonan la obra sin terminarla. Esta situación se vive en las calles Del Sol y Emancipación, o en barrios como El Cerrito y San Sebastián, entre otros.

A pesar de las molestias generalizadas entre transportistas y ciudadanos, autoridades locales cerraron también la circulación en la vialidad que va al Cerrito (Chicuindi) y a San Sebastián, y sin presentar rutas alternas para entrar o salir al primer cuadro de la ciudad.

De igual manera, se dio el cierre parcial de las calle Aldama, Barrio San Sebastián, algunos tramos en Guichivere, VIxhana, El Cerrtio, pese a la molestia de los vecinos debido a la ola de robos que se presentaban en sus domicilios. 

Posterior a la protesta de los transportistas, se movilizaron otros sectores de la población y manifestaron su enojo a los responsables de la obra, autoridades municipales, administración del agua potable, y amenazaron con obstruir los trabajos si no había atención a sus reclamos.

Los habitantes denunciaron la forma en que estaban llevando los trabajos, pues colocaban tuberías de menor diámetro, y las calles abiertas desde diciembre de 2023 que no fueron cerradas: Héroes de Nacozari y Cima.

El responsable de la obra, Víctor Mendoza Marín, señaló que los vecinos no tenían la información de lo que hacían, y responsabilizó a los representantes de comités de no dar datos correctos. Los vecinos expusieron al administrador del agua potable la falta del vial liquido en sus barrios, con mayor frecuencia con el inicio de los trabajos.

La tarde del 25 de marzo murieron sepultados dos trabajadores en la obra de drenaje, uno de 18 años y otro de 45 años de origen venezolano. Estos hechos se registraron en la calle Ixtaltepec y Fray Bartolomé de las Casas del Barrio San Jacinto.

Los reportes indicaron que los trabajadores estaban instalando una tubería con apoyo de una retroexcavadora, cuando se registró el derrumbe que los dejó enterrados entre cinco y seis metros bajo tierra.

El 18 de abril, vecinos de los barrios El Cerrito y San Sebastián protestaron en las oficinas del Agua Potable por falta de suministro del vital líquido. Presionaron al administrador para que asuma su responsabilidad y abastezca del vital líquido.

José Cartas Espinosa, presidente del comité de vecinos del barrio San Sebastián expresó que llevaban más de dos meses que no tienen ni una gota de agua, y el administrador Marco Antonio Escobar dijo que es por los trabajos de drenaje que se realizan, lo que ha provocado la ruptura de las tuberías. 

 

La pipa municipal que está bajo resguardo de Protección Civil municipal es utilizada por la administración del agua potable para cubrir la demanda del vital líquido y regar las plantas de las jardineras, pues el desabasto de agua se generaliza por toda la ciudad. En este mismo mes, se presentaron también protestas en las oficinas del agua potable de otros barrios

Al iniciar mayo, surgieron nuevas inconformidades de vecinos. Señalaron que esta demás la perforación de la avenida Juana C. Romero, entre las calles Josefa Ortiz de Domínguez y Melchor Ocampo, ya que no hay necesidad de volver a romper el concreto para introducir una tercera tubería de drenaje. 

En la calle Melchor Ocampo esquina con avenida Ferrocarril, los vecinos denunciaron una obra mal hecha, puesto que iba encima de la otra y todavía era funcional. 

En otras de las calles, específicamente la Cristóbal Salinas, barrio Laborio, no se llevó la excavación, debido a la negativa de los vecinos. Semanas después de iniciar los trabajos, entregaron en el 2023 a los representes de la obra como al municipio un oficio para que no tocaran la vialidad, pues la obra de drenaje era reciente. Esta misma suerte no fue para la avenida Juana C. Romero, pues, aunque la tubería de drenaje se cambió hace poco, mucho después que la Cristóbal Salinas, no tuvo eco la inconformidad de los vecinos, y comenzaron a romper el concreto para introducir la nueva tubería.  

Autoridades municipales pronosticaron la terminación de la obra de la red de drenaje de tres a cuatro meses. Están por cumplirse siete, y aún continúan.