SALINA CRUZ, Oaxaca.- Durante el fin de semana, el servicio de transporte en su modalidad de urbano fue limitado por los concesionarios, ante la supuesta amenaza de quema de unidades, difundida a través de redes sociales.
Desde la tarde del viernes, las pesadas unidades dejaron de prestar el servicio y la población que habita las zonas más alejadas de la ciudad fue la que más padeció por la medida adoptada por los concesionarios.
Fue hasta este lunes que el servicio se normalizó y fue posible contar cómo unas 100 unidades, en las diferentes rutas, regresaron a las calles.
Cabe hacer mención que algunos concesionarios cubrieron rutas a Liverpool, Refinería e Hidalgo Poniente por la tarde del sábado y parte del día del domingo, lo que fue insuficiente para satisfacer la demanda de transporte que requiere el sector popular en el puerto.
Usuarios se manifestaron en contra de la medida, pues en varios casos tuvieron que desembolsar de más para poder llegar a sus destinos. Además, indicaron que es necesario que los dueños hagan conciencia sobre el hecho de que es urgente mejorar el servicio, desde modernizar las unidades hasta capacitar el personal que conduce y cobra.
Pugnaron porque se garantice la seguridad de los ocupantes de este servicio, que hace más de un mes, y sin autorización de la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra) incrementó la tarifa de seis a siete pesos.
Lo anterior, dicen los usuarios, es injusto poque viajan en unidades obsoletas, sucias, en mal estado, con operadores que no cumplen con un perfil para maniobrar esas unidades.
Derivado de esa situación y por el atropellamiento que hiciera un operador a una joven estudiante, el pasado viernes se manifestaron pidiendo atiendan las necesidades más elementales de ese sector para mejorar el servicio, sin embargo consideran que volvieron a retornar a sus actividades en las mismas condiciones que antes.
Cabe hacer mención y comentan estudiantes y padres de familia que no quitarán el dedo de la llaga, hasta que intervengan las autoridades correspondientes para ofrecer una solución que los propios concesionarios se han negado a negociar, toda vez que Sevitra y la Policía Vial poco o nada han hecho para controlar esta situación.