SAN PEDRO TAPANATEPEC, Oaxaca.– Puesto en marcha hace dos meses y medio, el albergue para migrantes “Casa Berelele”, se ha convertido en un oasis para las familias migrantes que cruzan por esta zona en busca del “sueño americano”.
A este espacio al que acuden decenas de familias diariamente, mujeres que viajan solas, embarazadas y niños no acompañados, reciben ayuda psicológica, médica, alimentos y un lugar donde pueden descansar para recuperar energías, para continuar su viaje hacía los Estados Unidos.
“Este lugar está destinado para núcleos familiares, mamá, papá e hijos, mujeres con niños. Cuando son familias les asignamos una habitación familiar, desayuno y comida”, informó el coordinador de este lugar, Daniel Alberto Solana López.
Dijo que los migrantes pueden permanecer alrededor de tres días en este lugar, pero de ser necesario, ya sea por alguna lesión o alguna enfermedad se les prolonga la estancia.
El presidente municipal de San Pedro Tapanatepec, Humberto Parrazales, señaló que esta comunidad está convertida, desde hace más de dos años, en el sitio obligado para el descanso de los miles de migrantes que atraviesan la región del Istmo.
Y este albergue fue construido para ese propósito, donde incluso los menores de edad tienen un espacio para recrearse y convivir en un ambiente sano con otros niños.
“Este albergue llega a transformar completamente las condiciones de bienvenida a miles de migrantes, en mayoría familias y mujeres, que vienen caminando y vienen en una ruta, en un éxodo que en realidad se ha convertido en un calvario para ellos”.
Karina Oropeza, una migrante venezolana, quien salió hace un mes de su país acompañada de su esposo y su hijo, agradeció la ayuda y el alojamiento que ha recibido en este lugar, pues es totalmente gratuito y sobre todo seguro.
Luisa Mercado, otra migrante de Venezuela, dijo que llegó a este lugar buscando atención para su hijo menor de 8 años, quien llegó descompensado debido al calor.
“Tenía vómito, no quería comer, decía que tenía su estómago revuelto, pero gracias a Dios no ha sido cosa más grave”.