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Muertos sin memoria: Sin flores, sin nombre, sin visitas

Foto(s): Cortesía
Ángel Mendoza

Tehuantepec, Oaxaca. - Las tumbas antiguas yacen en el olvido, no se les pone ofrenda o se les tocan melodías en algún día especial del año; son los sepulcros olvidados, los que nadie visita.

Hasta hace 15 años, había más de cien tumbas abandonadas en los panteones El Refugio (ubicado en el Barrio de Guichivere), y Dolores, en Santa María. Lo anterior, según un censo que pretendió aplicar la dirección de panteones con el fin de promover su conservación.  

Actualmente, estos sepulcros yacen en el olvido, la mayoría no recibe ofrendas ni tampoco se les recuerda; no tienen flores en sus tumbas, ni ofrendas; no lucen coloridos en ninguna época del año.

El cronista municipal, Rómulo Jiménez, señaló que el panteón El Refugio es el primer cementerio extramuros de Tehuantepec, fue fundado en 1841 y se encuentra bajo un régimen de propiedad municipal.

Explicó que, por tradición, las tumbas antiguas se han reutilizado por los mismos familiares, ya que siempre desean estar enterrados con sus bisabuelos, abuelos o padres, por ello, son pocos los sepulcros antiguos que aún se conservan.

En Tehuantepec, al menos cien tumbas están abandonadas en el panteón Dolores y otras más el Refugio, nadie se acuerda de ellas ni de ellos. Es el drama de todos los años en este municipio.

Algunas creen que el olvido se debe a varios factores como el cambio de creencia religiosa, la precaria economía y a la emigración de los familiares. 

Cuando uno entra a uno de los camposantos municipales, se observan a simple vista varias sepulturas que no han sido visitadas por muchos años, la mayoría están abandonadas y en pésimas condiciones. Las Lápidas se encuentran rotas, las cruces oxidadas y son parte de un panorama desolador. Algunas sepulturas datan de principios del siglo.

En aquel entonces, la muerte era considerada como elitista, ya que, durante más de medio siglo, los cementerios se dividían en clases sociales, incluso para quienes tenían un soporte económico más sólido, sus restos eran enterrados en la catedral de Santo Domingo, afirmó el historiador local Mario Mecott.

Hay tumbas sin lápidas y criptas en las que ya son ilegibles las fechas y los nombres de los difuntos. Actualmente las tumbas de clase “alta” se encuentran deterioradas y el suelo agrietado.