JUCHITÁN, Oaxaca. –En la región del Istmo de Tehuantepec, como en otras regiones del país, son muchos los campesinos que se han visto afectados por la falta de apoyo gubernamental y factores naturales.
Hacer producir la tierra cada vez es más difícil, algunas veces por el desinterés de las autoridades y otras por las condiciones del clima, que ha sentido los efectos del cambio climático.
Aunque existen programas gubernamentales como Producción para el Bienestar y Sembrando Vida, muchos campesinos, especialmente los de pequeña escala y en zonas marginadas, reportan no recibir o tener acceso limitado a los apoyos. A pesar de ello, muchos continúan cultivando sus tierras, enfrentando diversos retos.
Originario de los valles centrales, pero radicado desde hace más de 30 años en el istmo de Tehuantepec, Aureliano Guadalupe Bolaños Cruz, considera que el principal problema es el clima, además de que la zona “es un poco árida” y el agua es muy escasa.
Por esa razón, dijo que sembrar el maíz zapalote chico, tiene sus ventajas, debido a que es más resistente, no crece mucho (la planta) por ello tiene más ventajas para ser cultivado en estas tierras.
“Yo tengo tres hectáreas, pero solo siembro una y media porque es mucho el gasto que se invierte, entre ocho y 10 mil pesos por hectárea y poco lo que resulta; pero si nos va muy bien sacamos una tonelada y media, sino solo una tonelada”.
Otro de los problemas de los campesinos, es que el maíz no tiene precio de garantía, por eso ellos se ven obligados a vender su producto a como se los compren. “Cuando esta buena vende se vende hasta 10 pesos el kilo y cuando no, cinco o seis pesos”.
Reveló que hace falta mayores apoyos para el sector, pues además de gastar semillas y fertilizantes, tienen que lidiar con las plagas y enfermedades, lo que les genera más gastos.