TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Contraloría y el Comité de Transparencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) investigan ya a quienes participaron en los trabajos de rescate de la zona arqueológica de Guiengola. La obra fue abandonada desde el pasado mes de junio, sin que se terminara la restauración del conjunto.
De igual modo, se abrió una carpeta de investigación por el presunto robo de piezas arqueológicas que fueron encontradas en el sitio, durante los trabajos de restauración y conservación que el INAH estatal realizó en la zona, a consecuencia de los daños ocasionados por el terremoto del 2017.
Según el expediente número CEPCI-D034-2019 de la instancia federal, las pesquisas están dirigidas a indagar a trabajadores del INAH conjuntamente con autoridades comunales de Lieza.
En la etapa de investigación ya fue notificado el director de la delegación estatal del INAH, para que presente a la brevedad posible un informe detallado sobre los trabajos realizados en la zona arqueológica.
En caso de que se corroboren los presuntos manejos irregulares de los recursos públicos y una obra mal planeada, todos los implicados enfrentarían un proceso penal por daño al monumento histórico y al erario público.
El 1 de junio pasado, la obra de restauración de la zona arqueológica Guiengola fue abandonada; el arquitecto Gerardo Enríquez Fernández Dávila, encargado de la obra, se llevó la herramienta de trabajo, aun cuando la restauración apenas llevaba entre un 30 y 40 por ciento de avance.
El Instituto dejó inconclusos los trabajos y no finiquitó al personal que laboraba. Los trabajos de recuperación de la zona arqueológica Guiengola tuvieron una inversión de 143 millones de pesos, recurso que se aplicó presuntamente bajo irregularidades, según consta en las denuncias.
El INAH no contó con la información precisa y clara de los trabajos que se llevaban a cabo, aun cuando estaba al frente un encargado del Instituto.
Los trabajos estaban siendo realizados por personas que no son de del Instituto sin ninguna supervisión, lo que hace sospechar que en cualquier zona arqueológica se hace de manera improvisada, sin ningún protocolo, provocando daños irreversibles al patrimonio histórico, señalan denunciantes.
Y es que, de acuerdo con el INAH, no tenían la adjudicación de la obra, sino que el presupuesto lo aplicaba una empresa privada.
Al ser abandonados los trabajos, un grupo de ciudadanos realizó días después un recorrido por la zona de restauración; durante la visita encontraron tumbas profanadas de donde fueron extraídas varías piezas arqueológicas.
Luego de lo observado y la duda, un usuario solicitó a la coordinación del INAH en el portal de acceso a la Información Pública, una explicación sobre las piezas arqueológicas encontradas en la zona de Guiengola durante los trabajos que se realizaron.
El argumento que dio el titular de la Unidad de Enlace del INAH Oaxaca, María del Perpetuo Socorro Villarreal, indicó que lo realizado corresponde a intervenciones de restauración y conservación en las estructuras arqueológicas y no a rescates o salvamentos arqueológicos, pero esta respuesta no convenció a los ciudadanos.
Mientras que la Coordinación de la Sección de Arqueología del INAH Oaxaca en su tarjeta informativa SA/2019/026 con fecha el 19 de agosto de este año, asegura que no existe ningún hallazgo de piezas arqueológicas en el sitio arqueológico Guiengola de Santo Domingo Tehuantepec.
Una muestra de que sí hubo saqueo, según indicaron quienes realizaron el recorrido, fueron varias piezas encontradas en el exterior de las pirámides, objetos prehispánicos regados en el suelo y en las mesas de trabajo que montó el Instituto.