CIUDAD IXTEPEC, OAX.- Generar más de 3 mil 600 megavatios de energía eólica es el objetivo de la denominada “segunda fase” del proyecto eólico en el Istmo, con lo que se duplicaría la cantidad de energía eólica que se genera actualmente en esta región.
Esta expansión, como todo proyecto a gran escala, a pesar de que representa consecuencias ecológicas, sociales y culturales, no fue consultada con las personas que se verán indistintamente afectadas, por habitar este territorio, denunció la Articulación de los Pueblos Originarios del Istmo de Tehuantepec.
La construcción de las líneas de transmisión fue aprobada por la Secretaría de Energía (SE), una vez más, sin informar y consultar a los pueblos que se verán afectados desde “Salina Cruz hasta la frontera con Chiapas, desde San Mateo del Mar hasta el comienzo de la sierra Mixe”, aseguraron.
Presentes en el pasado foro regional contra el proyecto minero en Ciudad Ixtepec, esta comisión regional, denunció que para la construcción de líneas de transmisión, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) está ofreciendo un pago único “que representa una migaja, aprovechándose de sus necesidades económicas, frente al gran negocio que representa la producción de energía eléctrica en México”.
Lamentaron que las promesas de desarrollo social y empleo que hicieron las empresas eólicas hace 10 años, se han traducido en serios impactos ambientales, sociales y culturales, tales como el aumento de la desigualdad y la marginalidad, la ruptura del tejido social, la pérdida del control de la tierra por parte de las comunidades, la reducción de la producción agropecuaria y el aumento de la dependencia y la vulnerabilidad; además que al negarse a pagar impuestos municipales huyen de su responsabilidad con el desarrollo social.
En el discurso señalaron que no se avergüenzan de ser ayuuk (mixes), ikoots (huaves), lizjuala (chontales), anpöng (zoques) o binnizá (zapotecas); y que su vida está basada en la fraternidad y ayuda mutua entre hombres y mujeres, “es el guendaliza’a (el trabajo hermanados y su forma de organización), el guendanaza’ca (el buen vivir) y la comunalidad, en donde se nos da la oportunidad de ser flor, ser pájaro y ser gente en el caminar de este nuestro mundo, nuestra casa, nuestra madre tierra”.