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Ikoots y zapotecas disputan la bocabarra en el Istmo de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- Aún cuando la barra de San Francisco pertenece al municipio de San Francisco del Mar, en esta población todavía no aprueban que se realicen trabajos para su desazolve, por lo que consideraron que el presidente municipal de Juchitán, Emilio Montero Pérez, se ha extralimitado en anunciar la apertura de este espacio que se encuentra en conflicto entre pescadores libres y la agencia Pueblo Viejo.

 

Y es que la bocabarra no es sólo un promontorio que impide el paso de las aguas del océano a la Laguna Superior, sino que también es ambicionada por empresas eólicas para colocar generadores que aprovechen el viento inmejorable de la zona, pero además es una zona de pesca en disputa.

 

 

En las últimas reuniones del Comisariado de Bienes Comunales ha habido una confrontación entre los comuneros que quieren entregar la barra  para el aprovechamiento eólico con todo el beneficio económico que representa, y los pescadores que se han opuesto contraponiendo la protección de la zona para la pesca.

 

 

A principios de este año, el presidente municipal de San Francisco del Mar, Juan Carlos Vargas Gómez, realizó reuniones con cooperativas de pescadores y funcionarios estatales para tratar la apertura de la barra y posteriormente realizó una consulta a la población en donde en la asamblea se pidió primero priorizar la solución del conflicto entre pescadores de la cabecera y la comunidad de Pueblo Viejo por el derecho de pesca en la zona referida.

 

 

Ante el rechazo de una parte de la asamblea de aprobar la apertura de la barra, la consulta se suspendió y no se ha vuelto a convocar a una asamblea por la contingencia de la COVID-19.

 

 

Leonel Gómez, expresidente municipal del municipio huave, dijo que sorprendió la declaración del presidente de Juchitán anunciando la próxima apertura de la barra de San Francisco como si fuera una gestión de él, sin tomar en cuenta a los municipios huaves, a sus autoridades y menos a sus poblaciones: “se cree Cosijoeza”, dijo con humor.

 

 

Recordó que la contaminación del mar muerto es por la descarga de las aguas negras de las cañerías de Juchitán, que es lo que deberían de priorizar antes de adelantarse a abrir la bocabarra, que consideró como una acción necesaria, pero primero habría que consensuar con San Francisco del Mar.

 

 

En reuniones sostenidas con pescadores de las cooperativas “Atarrayeros de la Laguna Santa Cruz” y “Guse’ Stinu”, en la Séptima Sección, Emilio Montero Pérez anunció que la apertura de la bocabarra de San Francisco, por la Secretaría de Marina (Semar), se aproxima.

 

 

El munícipe agregó que, con la intervención del Director General del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, Rafael Marín Mollinedo, “están avanzando a buen paso los acuerdos con las comunidades ikoots involucradas, para que otorguen su consentimiento” y en lo que respecta a los poblados zapotecas de este municipio, “el respaldo ya es de un 80 por ciento”.

 

 

El Ayuntamiento informó que la apertura de la bocabarra, con dragas de la Semar, permitirá el intercambio de aguas entre el océano y las lagunas superior e inferior, con lo que se podrán oxigenar las aguas e incrementar la productividad de la zona lagunar, en beneficio de las familias de pescadores que habitan en ese entorno.

 

 

Pescadores zapotecas e ikoots, durante este año intentaron abrir la bocabarra en varias ocasiones, de manera manual y con maquinaria, en tanto avanzaban las gestiones ante la Conapesca. El 8 de noviembre de 2019, se firmó un acuerdo entre Conapesca y la Semar, para que ésta última realice el dragado.

 

 

En julio de 2017, la Asamblea del pueblo de San Dionisio del Mar, con el apoyo de otras organizaciones de la región, quemaron maquinaria en Playa Copalito que pretendía dragar las playas para construcción de embarcaderos en Huamúchil, San Dionisio y San Francisco del Mar, un viejo proyecto de la Conapesca que se reactivó sin haber informado a las comunidades.

 

 

La bocabarra ha estado cerrada por más de diez años, impidiendo el intercambio de aguas entre el complejo lagunar y el Océano Pacífico, que aunado a la pesca intensiva que no respetó vedas del lado zapoteco y la contaminación de aguas residuales de las ciudades como Juchitán, derivó en una falta de peces y mariscos de la laguna.