Lo que para las autoridades es visto como lo que será el parque de energía eólica más grande de Latinoamérica, para quienes defienden el territorio de los pueblos indígenas del Istmo es una violación a su autonomía y libre determinación.
Mientras el secretario del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable del gobierno del estado, José Luis Calvo Ziga, destaca el pago de 85 millones de pesos a los municipios de Juchitán de Zaragoza y El Espinal por derechos de uso de suelo del parque eólico Eólica del Sur, para Bettina Cruz Velázquez, integrante de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio en Oaxaca, representan migajas de las ganancias que obtendrán empresas que han atropellado derechos.
A pesar de que quienes están inconformes por la proliferación de 15 parques eólicos en la región del Istmo lograron que el Juzgado Séptimo de Distrito les otorgara el amparo 554/2015 que suspendía los trabajos del parque Eólica del Sur, éstos iniciaron hace 30 días en Juchitán y hace 20 en El Espinal.
Los representantes de la empresa japonesa Mitsubishi, que invierte mil 200 millones de dólares, se reunieron el lunes con el gobernador Alejandro Murat "porque se busca que además inviertan en infraestructura transistmica en esa región", a decir del secretario del Medio Ambiente, quien niega que si hay inconformidades es porque “la gente no se entera de todos los beneficios”.
Esa visión difiere con lo que opina la activista Bettina Cruz Velázquez, porque el proyecto se ha validado con una consulta que no lo fue en realidad, porque no respetó los estándares internacionales, no fue previa, ni libre, ni informada, ni de buena fe, porque no permitió escuchar las opiniones ni conocer los impactos negativos que propicien.
Los 85 millones de pesos que se han pagado a los municipios por cambio de uso de suelo no representan nada con los dos mil millones de pesos que se esperan obtener al año. Además no se habla de las repercusiones negativas que ya tienen los 15 parque de energía eólica que ahí existen: electromagnetismo, falta de agua por tanto cemento en el suelo, muerte de aves y murciélagos por los aerogeneradores y el escurrimiento de aceite que éstos utilizan en sus turbinas.
“Cómo pueden decir que son proyectos buenos si ha habido bloqueos de la gente a esos parques porque las empresas no cumplen con lo que ofrecieron en un contrato y han propiciado un clima de tensión, violencia y conformismo, la gente no se puede porque la pueden asesinar”, cuestionó.