TEHUANTEPEC, OAX.- La cercanía con el municipio de Coatzacoalcos, Veracruz -que de acuerdo con la revista Forbes- es uno de los municipios más inseguros del país, aunado a los homicidios registrados recientemente en Juchitán de Zaragoza, ponen en riesgo el proyecto de Zona Económica Especial, así lo consideró Rafael Flores Rodríguez, subdelegado de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en el Istmo.
Recordó que el ambicioso proyecto del Gobierno federal se ve con buenos ojos porque facilitaría la inversión al otorgar incentivos fiscales y generar las condiciones sociales para detonar finalmente el potencial productivo de esta región.
El subdelegado afirmó que el sector empresarial ha levantado la voz desde hace tiempo, debido al crecimiento de la delincuencia organizada en la región. Añadió que cada vez -también- son más frecuentes delitos como el robo a comercios y casas-habitación, así como asaltos a transeúntes a plena luz del día en ciudades como Juchitán, Tehuantepec, Matías Romero y Salina Cruz, principalmente.
Esta situación, dijo, la han expuesto a las autoridades municipales y han solicitado el ingreso de la gendarmería. “Y es que, recordemos que vienen las zonas económicas, inversiones que no podrían aterrizar si no hay garantías en materia de seguridad”, recalcó el líder empresarial.
Señaló que el Istmo está inmerso en un problema de inseguridad, y eso, hace necesaria la intervención de los actores políticos y sociales, “para nos sentemos a dialogar para determinar líneas de acción, de lo contrario, la región del Istmo se proyecta como un zona delictiva muy fuerte”.
Flores Rodríguez expresó que aunque Tehuantepec se cataloga como uno de los municipios con menores índices de homicidios, si no se pone atención y por su ubicación conurbada -a Salina Cruz y San Blas Atempa-, la situación puede salirse de control.
Reiteró que “hacen falta inversiones nuevas, la única que sostiene la economía son microempresas, desde hace muchos años se han estado perdiendo fuentes de empleo, los establecimientos han cerrado sus cortinas, todo debido a la inseguridad como la cuestión social de grupos radicales cuyas movilización las trasladan a las empresas, caso específico Aurrera de Juchitán”, destacó.