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En medio de carencias, cumple 42 años la refinería Antonio Dovalí Jaime

Foto(s): Cortesía
Redacción

SALINA CRUZ, Oaxaca.- Este miércoles se cumplen 42 años de la inauguración de la refinería Antonio Dovalí Jaime en Salina Cruz. El 4 de agosto de 1979 arrancó operaciones la sexta integrante del Sistema Nacional de Refinación, que en la actualidad está considerada como la mayor procesadora de crudo en México, pese a que no ha operado al 100 por ciento de su capacidad. 

 

Diseñada y construida para operar 330 mil barriles diarios -10 mil menos que la refinería de Deer Park que en mayo pasado compró el gobierno federal en Estados Unidos-, la factoría ha sorteado durante los últimos cuatro años una serie de sucesos que han mermado su capacidad operativa y que confirman una urgente y necesaria labor de modernización. Protagonista del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), “la refi” enfrenta diversos retos que no ha podido superar, incluso, desde la administración peñanietista. 

 

 

 

 

 

 

 

 

El desastre

 

 

En 2017, luego de una inundación, sobrevino una explosión que destrozó la casa de bombas y la mantuvo fuera de operación por más de un mes al dañar el sistema eléctrico. Cuando se reponía de este golpe, el terremoto del 7 de septiembre del mismo año, la volvió a sacar de operaciones y el daño a su sistema eléctrico se acentuó. Fue necesaria la compra de turbogeneradores en Eslovenia. 

 

 

En junio pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador calificó como sabotaje el robo de cables al interior de la refinería. 

 

 

"Estoy visitando las refinerías periódicamente. He ido desde que soy Presidente en tres o cuatro ocasiones a la refinería de Salina Cruz y, en efecto, ha sufrido muchos problemas, hasta sabotaje", dijo el Presidente el 5 de junio en su conferencia matutina. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Días antes, se había confirmado el robo de cables de alta tensión en la refinería, hecho que el mandatario atribuyó a que "hay muchos intereses. Imagínense, cómo están los que vivían colmados de atenciones, de privilegios. No se resignan a vivir honradamente... Son procesos que estamos llevando a cabo, limpiando a Pemex de corrupción", agregó.

 

 

Además, la planta opera con menos personal desde el inicio de la pandemia y ha sido justamente el sector de los trabajadores petroleros y sus familias uno de los más afectados por los contagios y las defunciones.

 

 

De acuerdo con la Secretaría de Energía, de todas las refinerías del país, la oaxaqueña requirió un mayor número de reparaciones. El año pasado, Pemex destinó 315 millones de pesos de mano obra, 900 millones de pesos para adquisición de materiales, 499 millones de pesos para servicios especializados y para obras 386 millones de pesos para el programa de rehabilitación y modernización de la planta salinacrucense. 

 

 

La construcción de la refinería data de 1975, pero fue justo hace 42 años cuando el presidente José López Portillo y el director general de Pemex, Jorge Díaz Serrano, entregaron la primera etapa al pueblo de Salina Cruz; apenas procesaba con un tren de operación, un total de 165 mil barriles diarios de crudo.

 

 

Fue en febrero de 1989 que entró en operación el segundo tren de producción de petrolíferos, logrando aumentar el proceso de crudo a 330 mil barriles diarios. Con esto, la refinería de Salina Cruz se convertía, dentro del Sistema Nacional de Refinación, en la instalación de mayor capacidad y la más estratégica, al cubrir la mayor parte de la demanda de combustibles en el país.

 

 

Producción y contaminación

 

 

La refinería, que de acuerdo con fuentes del interior opera a menos de la mitad de su capacidad -procesa unos 140 mil barriles diarios- y poco se ha avanzado este año en el programa de modernización planteado por la administración del presidente López Obrador. En febrero del año pasado, un informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló que hasta 2019, las refinerías mexicanas, incluida la local, operó por debajo del 40 por ciento de su capacidad. 

 

 

La planta también ha sido señalada como la responsable de contaminar diferentes cuerpos de agua en Boca del Río y Bahía La Ventosa, y en general, de producir una alta contaminación en el aire y del tipo auditiva en Salina Cruz y zonas aledañas.

 

 

A mediados de junio pasado, habitantes de La Ventosa, agencia municipal de Salina Cruz, reportaron un posible derrame de combustible, el cual habría invadido la laguna de la localidad. En este cuerpo de agua, los lugareños practican la pesca, para autoconsumo y venta en las palapas ubicadas sobre la playa. El derrame se había producido por la deficiente infraestructura petrolera de la zona, una mancha aceitosa se divisó sobre la superficie marina; Pemex guardó silencio. 

 

 

Sectores especializados han considerado como un riesgo la emisión de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, entre otros contaminantes; de acuerdo con un reportaje publicado en El Economista, el año pasado, los Instrumentos de Medición de Ozono (IMO) de la NASA, consideran a Salina Cruz como uno de los puntos críticos en materia de emisiones de dióxido de azufre en el mundo.

 

 

Es la de Salina Cruz la única refinería ubicada en el Pacífico mexicano, su área de influencia se extiende hacia Guerrero, Michoacán, Colima, Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Baja California Norte, y por vía terrestre a cuatro estados en el sur del país: Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Quintana Roo.

 

 

Produce una amplia gama de combustibles y energéticos: gasolinas Magna y Diésel Ultra Bajo Azufre (UBA), Premium, Diésel, Turbosina, Asfalto, Azufre, Gas Licuado, Propileno y Combustóleo.

 

 

 

 

 

Para saber...

 

 

770 hectáreas de superficie

 

 

28 plantas de proceso

 

 

118 tanques de almacenamiento

 

 

2,440 trabajadores en la plantilla laboral

 

 

100% es lo que debería de operar pero no es así

 

 

 

 

 

Diseñada y construida

 

 

330,000 barriles diarios para procesar

 

 

 

 

 

Fechas importantes

 

 

1975, año de la construcción de la refinería.

 

 

42 años han pasado desde que el presidente José López Portillo y el director general de Pemex, Jorge Díaz Serrano, entregaron la primera etapa a Salina Cruz.

 

 

1989, año en el que entró en operación el segundo tren de producción de petrolíferos.