SAN DIONISIO DEL MAR, Oaxaca.- El domingo 29 de enero se cumplieron 11 años de la creación de la Asamblea General del Pueblo de San Dionisio del Mar, que nació para rechazar la imposición del proyecto eólico de Mareña Ronovables.
A 11 años, la organización se encuentra dividida en diferentes grupos y facciones que sigue teniendo el control de inmuebles municipales y que cobra -como un gobierno paralelo al Ayuntamiento legítimo- las cuotas a las empresas refresqueras y cerveceras además de tener el control de un porcentaje de los trabajadores en las obras del municipio huave.
Por la falta de cumplimiento a sus demandas por parte del gobierno del estado, han impedido que se realicen elecciones en la localidad como las elecciones del año pasado, cuando se entablaron mesas de diálogo y no se permitió la instalación de las mesas directivas de casilla.
Su desgaste entre la población se vio cuando vecinos de una calle la enfrentó a pedradas en donde salió lesionado su actual presidente, en el conflicto que mantienen con la presidenta municipal, Sonia Luis gallegos, por el control de la construcción de las obras y cuando pretendía impedir la pavimentación de una calle.
El origen de la creaciónLa Asamblea se creó para defender la barra de Santa Teresa del intento de la empresa Mareña Renovables de construir un parque eólico en la zona, que desde 1994, había firmado un convenio con las autoridades comunales del pueblo ikoots para la entrega de 1 mil 643 hectáreas para finales del 2011.
El conflicto estalló cuando los comuneros se enteraron que el presidente municipal, Miguel Castellanos López, había recibido 20 millones de pesos para no poner trabas a la construcción del parque.
El 29 de enero de 2012 se da la toma del palacio municipal, los integrantes de la asamblea junto con habitantes de Álvaro Obregón que había tomado los accesos a los trabajos de la empresa en la barra de Santa Teresa fueron hostigados por la policía del estado el 2 noviembre de 2012 y el 2 de febrero de 2013.
La asamblea promovió por esos días una suspensión de los trabajos a través de un amparo que se concedió unos días antes de esos enfrentamientos. Después se les concedió en 2015 la suspensión definitiva, por lo que la empresa Mareña cerró el proyecto.