Ciudad Ixtepec, Oaxaca.- Indignación y dolor ha generado el caso de un joven con condición dentro del espectro autista que fue expulsado de la Universidad de las Artes del Bienestar “Benito Juárez”, luego de que el coordinador de la institución, Víctor Manuel Toledo Enríquez, lo hiciera firmar su baja voluntaria bajo engaños, tras apenas un semestre de estudios.
De acuerdo con el testimonio de sus padres, el joven no comprendió plenamente el alcance del documento que firmaba. Hoy, las consecuencias son devastadoras: su sueño universitario fue abruptamente truncado.
El joven se encuentra emocionalmente destruido. Llegar a la universidad no fue fácil: representó años de esfuerzo, disciplina y una lucha constante contra barreras sociales, académicas y emocionales que enfrentan diariamente las personas con autismo. Para él y su familia, estar en la universidad era una victoria.
Ante lo ocurrido, los padres buscaron dialogar con el coordinador para pedir explicaciones y sensibilidad. Sin embargo, la respuesta fue fría y deshumanizada: “el joven es autónomo, los universitarios son autónomos” desestimando por completo su condición dentro del espectro autista y la necesidad de acompañamiento y ajustes razonables.
Organizaciones y familias señalan que este acto representa un grave caso de exclusión y violencia institucional, pues la autonomía no puede ser utilizada como argumento para justificar el engaño ni la falta de empatía hacia una persona con discapacidad.
“La educación debería abrir puertas, no cerrarlas; debería proteger sueños, no destruirlos”, expresan familiares y personas cercanas al caso.
Este hecho ha encendido un llamado urgente a las autoridades educativas para revisar el actuar de la institución y garantizar que los derechos de las personas autistas sean respetados.
Porque la inclusión no se presume en discursos oficiales: se demuestra con humanidad, responsabilidad y justicia.