CIUDAD IXTEPEC, OAX.- José San Martín Moreno, actual director del Instituto Mexicano del Transporte, narra que el Proyecto Transístmico se retomó en 1997, cuándo se hablaba de los planes de ampliación de las esclusas en el Canal de Panamá: “habrá cambios drásticos en corredores y cadenas logísticas internacionales, ya que por ahí podrán pasar grandes buques de 45 a 50 mil toneladas de peso que vienen del Pacífico (…) y el Transístmico, como estaba diseñado, ya no competía dentro del proyecto logístico mundial”, precisa.
Paso interoceánico y recinto fiscal estratégico
De acuerdo a datos proporcionados por la Secretaría de Comunicaciones y Trasportes (SCT), el “Proyecto Logístico del Istmo de Tehuantepec”, comprende 230 gasoductos, cinco parques industriales -con una extensión promedio de 400 hectáreas cada uno-, la instalación de una segunda vía para el ferrocarril, interconexión eficaz entre municipios y estados vecinos, como la carretera Acayucan-La Ventosa, que propicia una comunicación más eficaz entre Chiapas, Oaxaca y Veracruz, así como la apertura a vuelos comerciales en el aeropuerto de Ciudad Ixtepec.
“En Salina Cruz se proyecta la ampliación del Puerto y la creación de un Recinto Fiscal Estratégico, de tal manera que el Istmo se convertirá en un polo de desarrollo nacional, apalancando además a los 41 municipios con proyectos productivos, proyectos acuícolas, vivienda y urbanización así como la modernización del sistema de riego”.
Todo el Corredor Transístmico podría operar como una unidad de Recinto Fiscal Estratégico. Los puertos, el ferrocarril, los parques industriales tendrían que ser integrados en una sola administración aduanera para dar un acceso ágil a la mercancía, sin el pago de impuestos y aranceles, con el fin de que la mercancía pueda ser transformada agregándole insumos mexicanos para después poder internarla para consumo del país o ser exportada con aranceles preferenciales establecidos en los tratados de libre comercio.
Impactos ecológicos y culturales
En el Istmo de Tehuantepec sobreviven los bosques y selvas tropicales húmedas más importantes del país, por su biodiversidad y extensión conservada (Chimalapas, Uxpanapa, Mixe baja). Esta gran zona de contacto entre la fauna y la flora de Norte y Sudamérica, forma parte del grupo de ecosistemas que albergan todavía entre el 30 y 40 por ciento de la biodiversidad del planeta.
El investigador Miguel Ángel García en su tesis “El Megaproyecto del Istmo de Tehuantepec: Globalización y deterioro socioambiental” refiere que el Istmo, además tiene el único puente natural que une las selvas tropicales del país, (caducifolias, subhúmedas y húmedas) entre la costa del Pacífico y Golfo de México. Asimismo, es la región con mayor disponibilidad de agua en función de su demanda a nivel nacional, y donde se generan los sistemas lagunares más grandes del Pacifico mexicano entre muchas otras bondades.
En ese sentido el investigador afirma que la concepción del Megaproyecto presenta “olvidos” y “obviedades”, que no tocan ni consideran la tenencia de la tierra, así como la situación sociocultural y ambiental, prevaleciente en la amplia superficie que ocupan los 80 municipios impactados, lo que provocaría en consecuencia la alta concentración de los beneficios en favor del gran capital transnacional, incluyendo aquí grupos empresariales de origen supuestamente “nacional”, aprovechándose de la posibilidad de obtener productos, materia prima y mano de obra barata y de una rápida conexión de las mercancías.
Finalmente señala los graves riesgos en relación a la soberanía nacional, por la pérdida real de control político estatal de una extensa franja del territorio nacional; además de la previsible militarización de dicha franja; creación violenta de polos de “desarrollo” industrial, con su contraparte inevitable de surgimiento de polos de miseria, marginación y patología social, así como la ya inaceptable ampliación de los ya de por si altos rezagos sociales en los municipios y comunidades afectados, con una profundización de la aguda destrucción del medio ambiente, fácilmente previsible en cuanto al impacto a mediano y largo plazo que van acarrear este tipo de proyectos.
El proyecto en Oaxaca
De acuerdo a documentos del Gobierno de Oaxaca, en las directrices plasmadas en el Plan Estatal de Desarrollo 2011[soft hyphen] 2016, en su vertiente de Impulso al Desarrollo Regional Equilibrado, las acciones de transformación estructural para apuntalar este proyecto son las siguientes:
La puesta en marcha del tramo carretero Arriaga-La Ventosa, con una extensión de 136.7 kilómetros y una inversión federal de mil 732 millones de pesos, mismo que conecta a Oaxaca con el vecino estado de Chiapas.
La construcción de la supercarretera Oaxaca-Istmo, con una longitud de 169.2 kilómetros, que prevé una inversión global del orden de los 11 mil 800 millones de pesos.
La instalación de mil 600 aerogeneradores distribuidos en 21 proyectos, donde se produce el 90 por ciento de la energía limpia a escala nacional, con una inversión de cuatro mil 319 millones de dólares.
La construcción [soft hyphen]en una primera etapa[soft hyphen] del Aeropuerto de Ciudad Ixtepec, que con una inversión de 115 millones de pesos, permitirá apuntalar el desarrollo económico, social y productivo del Sur[soft hyphen]Sureste, particularmente de la región del Istmo de Tehuantepec.
La construcción del Proyecto “Polígono 14”, que junto con el Corredor Industrial del Istmo de Tehuantepec, contribuirá a relanzar la actividad agropecuaria, pesquera y comercial, a través de la realización de importantes obras carreteras, puentes, hospitales y de infraestructura urbana en la zona del Istmo.
Y la modernización de la Administración Portuaria Integral de Salina Cruz, también se contempla la reconfiguración de la refinería “Antonio Dovalí Jaime”, obras de ampliación, equipamiento y mejora en la bocana de la API y del puerto marítimo.