JUCHITÁN, OAX.- La controvertida marcha a favor de la familia que fue convocada por grupos afines a la iglesia católica en distintos estados del país, incluyendo Oaxaca, desató las críticas de activistas e integrantes de la comunidad muxe’ en el Istmo de Tehuantepec, sobre todo Juchitán, que se ha distinguido por tener una sociedad más tolerante y autoridades más incluyentes en el tema de la diversidad sexual.
Para la integrante del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Amaranta Gómez Regalado, es importante señalar en primer lugar que no todos los católicos y los jerarcas católicos marcharon y fomentan el odio, es un grupo el que está incitando al odio.
“Este grupo, no todos los católicos, está intentando instalar su agenda dogmática y de fe en terrenos de competencia jurídica y civil. Ellos deben de administrar la fe de sus feligreses y que dejen que los Poderes del Estado administren la justicia, los derechos y la organización de la vida del país en estos ámbitos. Su clara injerencia es un atentado y atentado demostrable contra la herencia juarista, del estado laico”, expresó la co-presidenta del Fondo Internacional Trans.
Gómez regalado consideró que esta injerencia miente, denosta, ofende, calumnia, inventa y confunde a la sociedad, sin embargo, con respeto y amor la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya ha definido la ruta por donde México como país debe de transitar, robusteciendo el marco del reconocimiento a los derechos humanos.
Por su parte, Judhit Saynes López, integrante de la organización Gunaxhi Guendanabi / Ama la vida”, consideró que la iglesia católica y todas las protestantes pregonan "ama a tu prójimo como a ti mismo", pero lejos están de practicarlo.
“Este versículo me convence y me conmueve porque es tan profundo el amor que no hay cabida para la hipocresía, el odio, estigma, la discriminación y la homofobia, no olvidemos que la iglesia es otra forma de gobierno para someternos y controlarnos. Una de las formas es a través del matrimonio y la familia para perpetuar la especie”, reflexionó la activista de derechos humanos.
Para la organización, la iglesia debe de permitir que todos se amen, no interferir en la decisión de a quién querer y a quién no.
“La iglesia debe de entender que los tiempos han cambiado, ya no pueden seguir decidiendo por nosotros. La iglesia ha controlado también nuestra sexualidad, donde el placer y la pasión es cosa del demonio, existen varios factores y uno de ellos es perder el control y el gobierno que la iglesia ha ejercido en nosotros”.
En tanto, la integrante de la organización Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro, Felina Santiago, consideró como un grave error la injerencia de la iglesia en el tema del matrimonio igualitario y los derechos de la comunidad LGBTTTI.
"Ellos están, se supone, para unirnos como hermanos no para dividirnos como lo están haciendo. La Iglesia no entiende que lo que se busca con estos matrimonios es la protección jurídica de las parejas. Qué pasa cuando dos personas deciden vivir y hacer un patrimonio durante toda su vida, cuando fallece uno de ellos la familia interviene y vende todo y echan al viudo o a la viuda a la calle”, argumentó.