TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Tienen muchas historias que contar. Desde el lugar donde se encuentran han sido testigos de muchas alegrías, pero también de momentos tristes, así son los aseadores de calzado, un noble oficio que trasciende en medio de la crisis.
En la década de los años noventa surgió la Unión de Aseadores de Calzado del parque central de Tehuantepec, la cual está integrada por unos 12 boleros, la mayoría son de la tercera edad; sin embargo, aún no cuentan con los años suficientes para recibir la pensión de adultos mayores que otorga el gobierno federal a personas mayores de 65 años.
Modesto Aragón, uno de los boleros más antiguos, asegura que lustrar el calzado es un poco complicado porque el trabajo se realiza al aire libre, con las inclemencias del tiempo, porque si no llueve, hace calor o hay mucho norte.
Don Modesto se encuentra instalado en el corredor del palacio municipal desde el sismo del 2017, junto a él se encuentran otros boleros que luchan por sobrevivir a la crisis económica.
Relató que son confidentes, aconsejan y hasta la hacen de doctores, "curamos males de todo tipo, hay una buena relación de amistad con nuestros clientes".
Comenta que dentro del gremio de boleros hay compañeros con más de 60 años, que han servido por décadas el oficio.
Asegura que los ingresos que obtienen por la boleada son pocos, no obtienen apoyos de ninguna institución gubernamental y los productos que consumen para el desarrollo de su trabajo están por "las nubes".
"Ojalá que ahora con el regreso de todas las actividades, incluyendo las académicas nos vaya un poco mejor", expresó.
Comentó que con el oficio ha sacado adelante a su familia, aunque hay momentos en que deja a un lado la boleada para dedicarse a otra actividad, pero luego regresa porque sabe que dar lustro al calzado es su vida.
Los aseadores de calzado más jóvenes es posible que no regresen o lo hagan cuando quieren, en particular este oficio no lo dejo, a pesar de que no se gana mucho, expuso.