JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca. – Lo que inició como una estrategia para reforzar la seguridad en el Plantel 243 del Conalep, ubicado en el Istmo de Tehuantepec, ha desencadenado una ola de inconformidad entre el alumnado.
A dos días de la puesta en marcha de esta ordenanza, los estudiantes denuncian falta de criterio en el acceso, señalando que las nuevas normas de ingreso están vulnerando su derecho a la educación.
Desde el pasado lunes, la dirección de la institución impuso la obligatoriedad del uso del gafete para ingresar y permanecer en el plantel. Según testimonios de los alumnos, la medida fue comunicada con apenas 48 horas de antelación vía mensajes de texto, motivada aparentemente por el ingreso no autorizado de un estudiante ajeno a la institución hace unos días.
“Nos avisaron hace apenas dos días. Dicen que es obligatorio por seguridad, pero la implementación ha sido repentina”, comentó “Mario”, un estudiante afectado.
Además de la identificación, los jóvenes señalan una rigidez excesiva en el reglamento de imagen personal, “Nos están regresando por el corte de cabello, incluso cuando algunos lo traemos corto; no hay un criterio claro”, añadió.
El punto más crítico de la protesta radica en la eliminación de la tolerancia en el horario de entrada; los estudiantes que viajan diariamente desde comunidades vecinas como La Ventosa y Santa María Xadani, denunciaron que el margen de 20 minutos que se les otorgaba tradicionalmente fue cancelado sin previo aviso.
“Siempre nos habían dado 20 minutos de tolerancia por la distancia que recorremos. Ahora, a las 7:00 en punto cierran el portón. Es injusto que, llegando a las 7:02, nos dejen fuera”, reclamaron los afectados, quienes atribuyen esta falta de orden a los constantes cambios en la dirección del plantel.
Mientras la institución busca establecer un mayor control interno tras los recientes incidentes de seguridad, el alumnado exige que estas medidas no se conviertan en un obstáculo para su formación académica.
Piden a las autoridades escolares considerar las dificultades de transporte de quienes viven fuera de la ciudad y aplicar un reglamento con mayor sensibilidad y justicia social.