JUCHITÁN, Oaxaca.- Las noches de desvelo o los días bajo el intenso sol se acabaron para Oliver Lorenzo Sánchez Vásquez, el policía municipal, que fue asesinado el sábado, recibió un homenaje en la Comandancia Municipal.
Con los ojos extraviados y huérfanos de alegría sus familiares parecían desterrados en algún recuerdo. Los uniformados lloraron a su amigo caído; pero también fue un terrible recordatorio de los peligros que implica su oficio. Fue un golpe de realidad.
Palabras
Su nombre retumbó por todo el lugar y pobló aquellos espacios por el cual caminó y habló, años de trabajo cayeron sobre los presentes como cuchillas invisibles que hirieron el alma, heridas que no se curaran fácilmente.
Puntual, a las 14:00 horas, arribó el féretro azul con Oliver en la patrulla que él manejó, cuatro hombres iban en la unidad. En otra iba su familia, dos varones sostenían a una mujer que llevaba la cabeza cubierta, el dolor que proyectaba era tan intenso que calaba en los demás, por momentos, su rostro encogía los corazones.
El ataúd es bajado de la patrulla
Los policías iban y venían, todos querían ayudar a Oliver a llegar a su lugar; era el último pase de lista para su compañero.
En la ceremonia, el jurídico de la corporación dedicó unas palabras de despedida al compañero caído, resaltó que la ciudadanía, la mayoría de las veces, ignora que un policía tiene familia, que tiene hijos e hijas y los sacrificios que un policía soporta en silencio:
“Nadie pregunta si ya comieron, nadie pregunta cómo están, en algunos momentos, en algunas ocasiones, el sacrificio va más allá: el de entregar la vida misma. El día de hoy es tu último pase de lista no te decimos adiós, sino hasta siempre compañero”.
Cuando su nombre sonó, sus compañeros respondieron en una sola voz “¡Presente!” y aplaudieron a modo de tributo al esfuerzo del policía, las sirenas ululaban al unísono. Momento de dolor para todos aquellos que se enfundan en aquel traje azul y toman la responsabilidad de dar seguridad a los demás.
Uno de los presentes se acercó a la caja, le dijo unas palabras como un susurro afectuoso al oído y se quebró en llanto, era el hermano de Oliver, ambos pasaron años en la corporación hasta este abrupto final.
Poco después el cortejo fúnebre partió al camposanto Domingo de Ramos para depositar a Oliver en el sueño eterno.
El luto inundó el lugar
Piden justicia
El jefe operativo de la corporación, Oscar Jiménez Niño, que encabezó la ceremonia, en entrevista dijo que como cualquier ciudadano “exijo que se esclarezca el crimen”.
Detalló que en los últimos cinco años han sido tres los policías municipales que han sido asesinados.
El jefe policíaco admitió que están consternados por la muerte de Oliver y aunque consideró “estamos conscientes de que nuestro trabajo es de alto riesgo, dedicarse a la seguridad pública implica un riesgo familiar, personal y laboral porque la delincuencia crece más, tiene mejor equipamiento”.

