JUCHITÁN, Oaxaca.- El hostigamiento de sus pueblos hermanos, empezando por San Mateo y después San Dionisio, hacia Santa María del Mar se dio al aceptar en una asamblea de comuneros el contrato de usufructo de sus tierras para un parque eólico con la empresa española Preneal, que lo traspasó a Mareña Renovables.
El resultado ha sido el cierre del camino por tierra desde hace diez años y también el corte de la energía eléctrica, además de incursiones furtivas de habitantes de la agencia Santa Cruz para quemar sus ranchos, robar su ganado y atentar contra sus vidas.
En cuanto a San Dionisio, que se levantó contra sus autoridades por recibir sobornos para autorizar la instalación del parque eólico en su territorio, inició una lucha contra los desarrollos eólicos en su territorio y en la que quiere obligar a Santa María a suscribir esa lucha, cuando en Santa María se transparentó el proceso y no hubo grandes desacuerdos para la instalación del parque.
San Dionisio, en particular la autonombrada Asamblea de Pueblos de San Dionisio del Mar, encontró el pretexto ideal para chantajear a los habitantes de Santa María para obligarlos a negar cualquier desarrollo eólico bloqueando la instalación de una granja solar con la que resolverían sus problemas de falta de luz.
Una parte radical de la Asamblea de Pueblos de San Dionisio no está contenta con que Santa María haya acordado no aceptar cualquier desarrollo eólico, quiere que esa promesa esté asentada en un acta de asamblea legalmente constituida y asentado en el Registro Agrario Nacional en donde expresamente soliciten la cancelación del contrato de usufructo con la empresa eólica.
Sometidos por sus "hermanos"
San Dionisio del Mar no quiere que quede ningún indicio de pretensión de un proyecto de parque eólico en la Barra de Santa Teresa, aún cuando el proyecto original de Mareña Renovables se construyó finalmente en Juchitán y bajo una consulta indígena, tampoco quiere que se utilice esta parte como camino alterno de Santa María para tener una salida por tierra, ya que consideran que es una estratagema de las empresas eólicas para apoderarse de esa parte del territorio.
Santa María no habría tenido ninguna propuesta de desarrollo ni siquiera de sus pueblos vecinos huaves, a la que la comunidad estuvo supeditada como agencia, de la que se tuvo que desligar para unirse al pueblo zapoteco de Juchitán, porque en su anterior situación eran obligados a realizar tequio en la cabecera sin que recibieran ningún beneficio, recuerdan sus anteriores autoridades.
Cuando una mayoría decidió rentar sus tierras como una opción a su eterna miseria y abandono, sus pueblos vecinos decidieron aislarlo, ahondando sus carencias.
San Mateo les quitó el derecho a sacar provecho de sus tierras que han probado en tribunales agrarios que son suyas, aunque parte de ellas ya no las tengan en posesión, porque San Mateo las reclama como suyas, alrededor de mil hectáreas del polígono original en donde iba a asentarse el parque eólico, un anexo de uno mayor que se asentaría en el territorio de San Dionisio.
Hasta ahora el transporte de materiales para terminar la tan necesitada fuente de energía eléctrica sigue bloqueado, hasta obligar a Santa María a aceptar todas sus condiciones.