Cien estudiantes de la Escuela Secundaria "Enedino Jiménez", que se localiza en Juchitán, en la región del Istmo de Tehuantepec, realizaron un proyecto textil en el que expresaron su sentir sobre la violencia de género que existe en nuestro país. Este trabajo se realizó en el marco del proyecto La Manta de la Curación (The Patchwork Healing Blanket), encabezado por Marietta Bernstroff, artista visual, curadora y museógrafa.
Bernstroff expresó que este proyecto nació en 2018, como una respuesta a los feminicidios que se registraban en el país. Se trata de “un proyecto independiente de arte público y social impulsado por un colectivo femenino inspirado en el 'patchwork', una técnica antigua creada por mujeres, en la que se unen retazos de tela para crear colchas o mantas“, afirma en un comunicado.
La experiencia en Juchitán
La periodista Diana Manzo propuso llevar el proyecto a la secundaria "Enedino Jiménez" de Juchitán, con el objetivo de que las alumnas contaran su versión y vivencias en relación al tema de la violencia de género. “Dicen: no me toques, respétame; denuncia, no te dejes“, expresa Bernstroff sobre los problemas que aquejan a este sector juvenil de la población istmeña.
Las estudiantes, de entre 12 y 14 años de edad, elaboraron durante dos semanas mantas con la técnica de pintura acrílica, instruidas por el artista plástico Marcos Trujillo y contando con la asesoría de la psicóloga escolar Dora María Carrasco González; además, participó la maestra del taller de Corte y Confección, Luz Arely López Celaya.
Cien piezas conforman esta serie realizada por las alumnas istmeñas. “Si la juventud oye y empieza a pensar, cambiamos mucho esta violencia que hay contra las mujeres, las niñas y también contra la madre tierra, porque estamos hablando que todo está relacionado, no puede separarse“, indicó en entrevista Marietta Bernstroff.
El arte, un canal de desahogo y hermandad
De acuerdo con Yolanda Luna, fotógrafa y colaboradora del proyecto, “el arte es una manera sensible de acercarnos a los problemas; es un mundo que nos permite comunicarnos, incluso sin palabras y apelar más a los sentidos y a las emociones. Cuando una mujer nos cuenta su historia de lo que bordó, de lo que plasmó, nuestro mundo sensible lo aprehende de mejor manera, escuchamos, abrimos los sentidos“, indicó.
Continúa: “El arte hace eso, nos ayuda a comunicarnos de manera sensible y a potenciar las acciones que de manera ciudadana, cívica, tengamos que llevar a cabo cada quien en nuestro ámbito o en los colectivos en los que participemos“, declaró.
“Cuando la gente ve estas 700 piezas, es muy emocional porque es una cuestión no agresiva, es muy espiritual, muy emocional, que viene del corazón, viene de que están denunciando con el arte. Así es que las niñas haciendo 100 piezas, esas dos piezas gigantes, pues la gente llora cuando los ve porque entiende bien lo que quieren decir“, explicó Marietta Bernstroff.
Este proyecto crea un legado de y para las mujeres, “sobre las redes de apoyo que se generan entre ellas como un trabajo comunitario; pero, además, un trabajo personal que ayuda desde muchas perspectivas a sanar“, se lee en una misiva.
La respuesta a la iniciativa
Este proyecto se ha extendido a otros países y ha recibido trabajos desde Grecia, Alemania, Centroamérica, Sudamérica, Estados Unidos, Canadá y todo México. Actualmente la exposición está conformada por 700 piezas, de 70 por 70 centímetros y reúne diversas técnicas como bordado, puntura, grabado, impresión, escritura y collage con mensajes de libertad, amor, contra la violencia y en favor de la paz.
Estas piezas fueron expuestas en el Zócalo de la Ciudad de México; además, mediante una exposición virtual que promovió la organización Espacio Social para el Arte Público, que se ubica en Los Ángeles, Estados Unidos.
“Hemos encontrado eco en muchas mujeres que dicen, yo también quiero contar mi historia pero tenía miedo; pero a través de una manta y bordar y coser, puedo incluso hacer un trabajo de introspección y meditar, ir hacia adentro y recordar que puedo exigir, que puedo tener la posibilidad de sanar“, afirmó Yolanda Luna.
Actualmente las participantes del proyecto La Manta de la Curación (The Patchwork Healing Blanket), buscan un recinto cultural en la ciudad de Oaxaca para poder realizar la exposición de estas piezas.



