SALINA CRUZ, Oaxaca.- A poco más de siete meses de haber asumido la presidencia municipal de Salina Cruz, al gobierno morenista que encabeza el expriista Juan Carlos Atecas Altamirano le caracteriza la falta de obra pública de relevancia, la falta de transparencia en el ejercicio de los recursos públicos y la falta de operación política eficaz para desterrar vicios y malas prácticas al interior del municipio y con los sindicatos a su servicio.
Ni siquiera las visitas realizadas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador ni el protagonismo que el gobierno federal ha infundido en Salina Cruz como polo de desarrollo del sur-sureste de México, han servido para que Atecas Altamirano consolide una administración eficiente, pulcra y acorde con los principios que enaborla la Cuarta Transformación pregonada por el Mandatario mexicano.
Regidores de oposición, principalmente, a los que Atecas Altamirano no sólo ha relegado sino que ha violentado sus derechos como concejales, han denunciado una y otra vez la falta de voluntad del edil morenista para rendir cuentas sobre el uso y destino de los recursos que recibe el Ayuntamiento, ya sea por concepto de contribuciones o por participaciones federales y estatales, como en el caso de los 43 millones de pesos del Fondo de Infraestructura Social Municipal que corresponden al presente ejercicio fiscal y que no se sabe cómo y en qué han sido invertidos.
Ni para el pueblo que le otorgó la confianza de llevarlo al poder ni para los integrantes del Cabildo porteño han existido explicaciones sobre obras, acciones, planes y proyectos puestos en marcha, concluidos o en proceso por parte de la administración municipal.
Regidores de oposición han insistido, vía oficios, conocer información sobre obras ejecutadas y destino de recursos públicos, sin respuesta. Particulares han recurrido a los órganos garantes de transparencia y rendición de cuentas para conocer detalles sobre el proceder de la administración, pero tampoco tenido suerte y pese al fallo de estos organismos, para entregar la información solicitada, la presidencia municipal ha evadido su responsabilidad.
Atecas Altamirano no tenía ni 15 en el cargo cuando le estalló el primer conflicto: empleados del servicio de limpia pública pararon el servicio por falta de pago y convirtieron la ciudad en un tiradero a cielo abierto. El edil respondió con soberbia y atizó el fuego. Meses después, los mismos empleados aglutinados en el Sindicato 03, volvieron a recetar la dosis a la ciudadanía por la misma actitud del primer concejal, pero esta vez, las protestas por falta de tacto y operación política de Atecas y sus cercanos, derivó en el cambio de sede de la Fiesta Pueblo, al no contar con las condiciones de higiene, comodidad y seguridad en el centro de la ciudad.
Ahora, sorprende que sea un regidor de Morena -su propio partido político- quien exhiba lo opaco, omiso y negligente que ha sido el gobierno encabezado por Juan Carlos Atecas Altamirano.
Fue en una entrevista concedida a un medio de comunicación local que Rosendo Gómez Prudente, regidor de Ecología, declaró sobre la falta de transparencia y la omisión en la rendición de cuentas por parte de Atecas.
"Si bien tenemos que ser leales... Eso no significa que tengamos que ser absolutamente ciegos... En ese sentido, hemos visto declaraciones que de alguna manera evidencian que no hay suficiente transparencia en la administración pública municipal", declaró Gómez Prudente a la periodista Connie Baigorria.
El concejal se refirió a que a ellos como integrantes del cuerpo edilicio no se les ha proporcionado la información necesaria para conocer qué obras se están haciendo, dónde y a cuánto ascienden las inversiones. Tampoco, especificó, se han dado por parte de la Tesorería Municipal los informes mensuales sobre ingresos y egresos y preocupa, dijo, el informe que circula sobre los ocho millones de pesos que se encuentran en caja chica del Ayuntamiento, sobre todo por el factor seguridad.
Por otra parte, la administración de Atecas realiza sesiones de cabildo casi a hurtadillas, aunque desde el pasado mes de junio los regidores no han sido convocados. La Ley Orgánica Municipal mandata sesiones de cabildo a razón de una ordinaria por semana y éstas deben ser públicas y abiertas, y no privadas como ha ocurrido en Salina Cruz.
Además, luego de los primero seis meses transcurridos, otra falta a la Ley Orgánica Municipal la constituye la falta del Plan Municipal de Desarrollo, del cual carece el municipio salinacrucense.

