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Crisis ganadera en el Istmo, por virus

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- Productores de ganado de la región del Istmo de Tehuantepec aseguran que la pandemia del coronavirus ha provocado una drástica caída en el consumo de carne, lo que origina también una baja importante en la venta de bovinos.


El presidente de la Unión Ganadera Regional del Istmo de Tehuantepec (UGRIT), Jorge López Guerra, reveló que este difícil escenario es generado por la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19 y ha comenzado a preocupar a los productores.


Indicó que, pese al periodo de Semana Santa, en otros años la población suele consumir carne, lo que favorece a los ganaderos; sin embargo, en esta ocasión las cosas son diferentes, ya que las familias están comprando lo básico y dejan la carne para cuando pase la crisis.


“El sector ganadero se está viendo muy afectado como todos los sectores productivos; solo que en nuestra actividad el ganado no puede dejar de comer, eso nos obliga a buscar su sustento y el sustento de nuestras familias, y eso nos complica más el panorama”.


Altas temperaturas, otro factor en contra


Otro factor que está afectando el desarrollo de las actividades ganaderas, es el fuerte calor que azota en la zona, provocado por temperaturas de hasta 42 grados Celsius, propios de esta temporada.


Bajo estas condiciones, asociadas a la falta de lluvias, la amenazadora escasez de alimento para el ganado terminará por sumir en la indigencia a los productores que, desde el año pasado, con las políticas que impulsa el actual gobierno de la república, se quedaron sin programas de apoyos al sector.


“El panorama no es muy alentador; algunos compañeros apenas están preparando sus terrenos. Definitivamente el cuidado de nuestra salud para evitar contraer el COVID-19 y la falta de lluvias y el alimento para el ganado dejará grandes pérdidas a los productores”.


Por otro lado, ante las medidas de prevención que se están tomando, en el municipio juchiteco la economía poco a poco se está pausando, situación que preocupa a los tablajeros, pues esta labor es su único sustento y desde del comienzo de la Cuaresma y con el COVID-19, sus ventas han bajado hasta un 50 por ciento.