JUCHITÁN, Oaxaca.- La llegada del licenciado Juan Rodríguez Ramos, en calidad de visitador de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), para oír y trabajar con los activistas de la diversidad sexual, coincidió con los siete días que han transcurrido desde el asesinato de Oscar Cazorla, histórico activista de la comunidad muxe.
Este sábado, los activistas de las organizaciones de la diversidad sexual iniciaron mesas de trabajo para analizar la exigencia de medidas cautelares -protección dada por el Estado- para quienes se dediquen a la lucha por los derechos humanos en el Istmo de Tehuantepec.
El visitador Juan Rodríguez Ramos fue puesto al día sobre el actual escenario para todos los activistas muxes. Empezaron por recordar el brutal homicidio del fundador de las "Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro", Oscar Cazorla, mas no fue el único, se recordaron otros crímenes de odio contra la comunidad muxe, que forman un pasado y un futuro lleno de peligros.
Amaranta Gómez, Felina Santiago y demás representantes de organizaciones civiles y no gubernamentales (ONG) levantaron la voz por siete casos que tiene una investigación que no avanza, lo que hace dudar a los activistas sobre el interés del gobierno en garantizar la seguridad de los luchadores sociales.
Los representantes propusieron a la DDHPO aprovechar que tanto organismos internacionales como nacionales han solicitado la intervención del Estado para esclarecer estos delitos de odio.
Precisaron que este impulso se debe usar también para evitar más muertes y todos puedan ejercer su libertad sin que su integridad esté comprometida.
Al concluir la primera reunión se estableció el compromiso, firme y coordinado, para proceder a detallar en qué consistirían las medidas cautelares, principalmente para quienes se dedican a dar acompañamiento a víctimas o familiares.