TEHUANTEPEC, Oaxaca.- En vísperas de la Navidad, los nacimientos adornan las casas de los devotos católicos, son días de alegría y de convivencia con la familia.
Los nacimientos son la decoración navideña, donde se representa el nacimiento de Jesús en un pesebre, basado en un pasaje bíblico y son un recordatorio de lo que representa para algunos esta época.
Por estas fechas, los mercados públicos ofrecen una gran variedad de nacimientos de acuerdo al gusto y las posibilidades económicas de las personas.
El historiador Jorge Rodríguez señala que montar un nacimiento involucra por lo regular a toda la familia, cada participante aporta ideas y cuidan hasta el mínimo detalle de la escenografía.
Por lo regular, los nacimientos empiezan a instalarse una vez que pasaron las fiestas guadalupanas y en la víspera de las posadas del 16 al 24 de diciembre, la gente prepara el lugar donde lo instalará.
Junto al pesebre se pone a José y María, en algunas ocasiones se incluye un ángel y un diablo, además, no pueden faltar animales como el buey y la mula, que son los que dan calor al Niño recién nacido.
La tradición de colocar un nacimiento viene de Giovanni di Pietro Bernardone, mejor conocido como San Francisco de Asís.
De Asís, Italia, entre 1181 o 1182, se le considera como el precursor de los nacimientos, pues por el año 1223 quiso celebrar una “Noche Buena” para revivir el recuerdo de Jesús y su nacimiento, con el fin de que se pudieran comprender mejor las condiciones de lo sucedido. Para ello montó un nacimiento en el bosque con personas y animales vivos.
La representación fue del agrado de los que presenciaron la escena que empezó a popularizarse. Con el paso del tiempo y por cuestiones de espacio, se sustituyen las personas por figuras de diferentes tamaños, hechas de materiales, como madera y barro.