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Sube en enero la letalidad por COVID-19 en la región Istmo de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SALINA CRUZ, Oaxaca.- El primer mes del 2021 cerró con 75 nuevos decesos por COVID-19 en la región del Istmo oaxaqueño, los que sumados a los 331 ocurridos durante todo el 2020 -en nueve meses de pandemia-, dan un total de 406 fallecimientos por causas del SARS-CoV-2. Es decir, durante enero se mantuvo un promedio de 2.4 muertes diarias por coronavirus, y son los municipios de Salina Cruz y Juchitán, los más afectados.


Cifras oficiales y no oficiales


Lo anterior, de acuerdo con las cifras oficiales emitidas todos los días por los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), cuya estadística, han reconocido los funcionarios, presenta un subregistro; es decir, no contiene la cifra de los pacientes que han sido atendidos en sus domicilios o que no alcanzaron a llegar al hospital para recibir atención médica. En este rubro, han sido las autoridades locales, a través de sus áreas de panteones, las que han revelado datos duros sobre inhumaciones y cremaciones por COVID-19.


Así por ejemplo, este martes, el regidor de Panteones del municipio juchiteco reveló que en lo que va de febrero se han recibido nueve solicitudes para inhumaciones; de éstas, siete corresponden a personas fallecidas por COVID-19. Además, en este municipio se cavan por tercera ocasión en lo que va de la pandemia, fosas en el anexo del panteón municipal, a fin de tenerlas listas, ante lo acelerado de los fallecimientos.


El escenario advertido por las autoridades sanitarias cuando hacían hincapié en la necesidad de no relajar las medidas sanitarias con motivo de las fiestas decembrinas, ha dejado una estela de dolor en 75 hogares istmeños que han visto partir a sus seres queridos en menos de un mes, y han visto enfermar a otro u otros integrantes de su círculo cercano de forma repentina.


Incrementan fallecimientos


Fue el 8 de enero que las estadísticas de los SSO presentaron un primer pico de ocho muertes por COVID-19, al pasar de 331 el 31 de diciembre a 339 en los primeros días de enero. Después, el 12 de enero, la cifra se elevó a 344 y del 13 al 19 de enero el número de decesos aumentó entre uno y tres casos; sin embargo, el 20 de enero, la región alcanzó los 369 y para el 22 ya sumaba 378.


Otro pico se alcanzó el 25 de enero con 386 muertes y el 29 de enero se alcanzaron 401 fallecimientos. Hasta la tarde de este martes, se tenía un registro de 406 decesos y la ocupación hospitalaria en la región ya estaba al 57 por ciento; es decir, más de la mitad de las camas destinadas a la atención de pacientes graves de COVID-19 -106 en total- ya estaba ocupada. Dicho de otro modo, el virus amenaza con saturar los nosocomios.